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Judge ,🖇﹅


- ¡Objeción! - un golpe fuerte en la mesa robó la atención de todos los presentes en la corte, era la famosa abogada Lalisa Manobal, una poderosa mujer que había ganado caso tras caso, sin abogar por los abusadores y delincuentes, sólo por gente que era considerada como víctima, ella era la heroína de esas personas con pensiones perdidas o custodias completamente equivocadas. Para eso estaba Lisa, como era apodada.- Las botellas de vodka regadas por la casa no dicen lo mismo, ¿y qué me dice de las plantas de marihuana y los porros bajo su cama? El señor nos dió el permiso de inspeccionar su casa, así que no pueden decir nada sobre eso.

El caso había cerrado, la custodia total ahora la tenían los abuelos de los adolescentes en cuestión. Lisa salió muy tensa de aquél juicio, así que pensó que pasar por un estupendo café de Starbucks sería la mejor opción, caminaba con pasos espaciados y flojos, sólo quería llegar a su casa a ver alguna película y dormir, pero las cosas no serían así. Todo estaría patas arriba desde ese día y no lo sabía.

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Su mocca descansaba sobre la mesa, lo miraba fijamente mientras sus pensamientos se encontraban en el juicio de esa misma mañana, le dolía ver a la gente tan lastimada por estar lejos de su familia, era tan empática que le causaba enojo, sabía de sobra que no tenía que mezclar los asuntos ajenos con sus traumas, pero no podía evitarlo, el tratamiento que llevaba era bueno, más no mágico, aunque a ella le gustaría que fuese así. El manojo de nervios que estaba hecha fué interrumpido por una temblorosa voz llamándola.

- ¿U-usted e-es la señorita M-manobal? - estaba claro para Lisa que le gustaban las mujeres, de hecho lo supo desde que iba en jardín, cuando su mejor amiga le propuso jugar al papá y la mamá, mientras compartían pequeños besitos. Pero odiaba verlas llorar, más si era en esa cara tan hermosa, con cachetes rellenitos y hermoso cabello rubio resplandeciente. Era bellísima, seguro que sonríendo luciría mucho más hermosa que con esas silenciosas lágrimas recorriendo su pálida piel. Lisa asintió y le señaló la silla frente a ella.

- Necesito su a-ayuda... - la rubia tomó asiento en donde anteriormente Lisa le había indicado. - D-dígame la s-suma, lo que sea, por favor...

Y rompió en un llanto inconsolable, Lisa no sabía qué hacer, hacer contacto físico le parecía demasiado apresurado y no quería asustar a la otra, así que esperó hasta que la contraria volviera a mirarla.

- Soy Lalisa Manobal, un placer conocerte, y estaría encantada de ayudarte si me dijeras qué es lo que necesitas.- fué breve y sincera, sabía que necesitaba su trabajo y nada más, así que mantuvo las ganas de limpiar las lágrimas del rostro ajeno y luego besar los mismos hasta lograr calmarla, su imaginación era increíble.

- Él...

Lisa suspiró y tiró todos sus esfuerzos por mantenerse estable ante aquella bella mujer que la miraba con súplica, se levantó de su lugar y le tendió la mano a la otra, quien la recibió siendo cuidadosa.
Afuera estaba haciendo frío y ni una de las dos llevaba suéter o algo para cubrirse, así que Lisa se tomó el atrevimiento de pasar uno de sus brazos sobre los hombros ajenos.
Ninguna dijo nada en todo el trayecto de la cafetería hasta el lujoso auto de la pelinegra, simplemente subieron y Lisa encendió la calefacción, para quedarse así un buen rato, tal vez pasaron más de seis minutos y el silencio inundaba aquél lugar de manera cómoda.

- Soy Park Chaeyoung... - finalmente sus palabras habían salido sin tartamudeos y sollozos de por medio.- Necesito el divorcio y la custodia de mis hijos... ya no lo soporto.

The Judg | Chalelisa. ಌ [ PAUSADA ] Donde viven las historias. Descúbrelo ahora