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Capitulo 2

Al llegar domingo su madre todavía tenía golpes en la cara, tuvo que taparlos con mucho maquillaje, cuando todos estuvieron listos para ir a la iglesia, según lo dicta la tradición de su casa, Emilio le dice a Berenice que no quiere que se confiese con el cura, él lo haría y necesitaba que se quedara cuidando de Ester y junto a las otras mujeres.

Llegaron a la iglesia y ella trato de buscar de la manera más disimulada que pudo a Esteban, cuando lo ve le avisa a su papá donde están los Hazelton y el los guía hacía ellos para sentarse todos juntos, en el momento que toca comer la hostia y los adultos van a la fila, el padre de Ester dice que va al baño, lo que hace que Esteban y Ester se queden solos en las bancas, él le da una carta y ella rápidamente la coloca entre la planta de su pie y la suela del zapato.

Cuando terminan de dar la hostia y los adultos regresan, pasan unos minutos hasta que aparece su padre de nuevo.

-mamá, quiero ir al baño ¿me llevas por favor?

-está bien, vamos.

Ester entra en un cubículo y se saca la carta de los pies para colocarla en el sujetador que tiene, aunque tiene muy poco busto su madre insistió en que los tenía que usar, pues ya Ester les encontró un buen uso, esconder cosas, tira de la cadena antes de salir y ser encuentra con que Berenice colocándose otra capa de maquillaje.

- ¿Qué haces mamá? No se ve, tranquila.

-Solo es un retoque Ester, ya salimos.

Vuelven junto a los demás y Emilio observa con atención la cara de su esposa para comprobar que no se vea ninguna marca, termina la misa y su madre camina a donde están las mujeres y su papá estaba camino al confesionario, cuando las madres están distraídas hablando de recetas de comida, Ester se escapa a la parte de atrás de la imagen de la virgen de Fátima para escuchar a su padre.

-Padre, esta vez no solo han sido los maltratos que le acabo de decir, le fui infiel a mi esposa, por primera vez desde que estoy casado me atreví a tocar a otra mujer, Berenice lo descubrió, me dijo que si volvía a suceder me iba a pedir el divorcio, eso me enfureció Padre de una manera que no sé cómo explicársela y la comencé a golpear, primero con mis manos, luego le partí el espejo del baño en la espalda, le arrojé todos los frascos de perfume que tenemos al cuerpo cuanto se intentó alejar de mí y por último la jarra de agua que siempre tenemos en nuestro cuarto se la partí en un pie. Estoy sumamente arrepentido y le he pedido perdón a Dios desde esa noche, el conoce mi corazón y sabe que está lleno de bondad y amor, es solo que mi carácter es un poco difícil de llevar ¿qué puedo hacer Padre?

-Emilio, hijo, solo Dios es quien puede tomar el control de tu vida, de tu corazón, y de tu carácter, pero debes darle el primer lugar en tu vida, entregarte completamente a él, o no vas a poder parar, y puedes cometer un acto en el que no haya vuelta atrás, reza 7 rosarios, uno cada día de la semana, y que Dios ilumine tu camino.

-Muchas gracias Padre, sus palabras siempre me alientan. Agradezco a Dios por su vida.

-Yo te absuelvo de tus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ve en paz hijo.

Ester regresa corriendo a donde está su madre y las otras mujeres, y se coloca junto a Esteben y Marta, cuando su papá llega con ellos se marchan juntos para el almuerzo. Ya con los padres conversando y las mujeres atendiéndolos Ester, Esteban y Marta se sentaron en una banca los más alejado de los padres que podían.

-Mis padres me preguntaron si quería ser cura cuando creciera.

- ¡NO!, no esteban, por favor.

-Cálmate Ester, Esteban no va a ser cura porque él quiere casarse cuando crezca, yo me iré de aquí, San Juan Macías es un sitio donde no me veo de adulta-. Marta siempre decía lo mismo, ella quería estudiar en una universidad alejada para huir de todo este caos.

Perdóneme padre porque he pecadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora