eu menti, eu chorei

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Al abrir los ojos se encontró mirando una pared blanca, la luz chocaba contra él haciendo entrecerrar sus ojos, le dolía el brazo a causa de una intravenosa que llenaba su cuerpo de suero transparente.

Conocía el lugar, por el momento estaba solo, pero sus familiares no tardarían en entrar a la habitación, su madre lo miraría con ojos cansados y tristes, su hermano entraría preocupado y ansioso y su padre se quedaría afuera, como siempre, sin aceptar que su hijo estaba enfermo emocionalmente. De todos modos no era la primera vez que sucedía.

Había intentado irse en 3 ocasiones, su buscador de google estaba lleno de formas para irse sin dolor, no quería sufrir mientras moría, no más de lo que ya lo hacía en vida.

Al escuchar la puerta ser tocada, Yoongi pensaba que sería su familia, sin embargo, quien entro en su habitación no era más que su terapeuta, esa que no veía hace meses, no porque no pudiera pagar las sesiones, simplemente se había rendido y para él ya no valía la pena salir de casa dos horas, todos los sábados por la tarde.

No veía mejora, no quería desquitarse con Suni pero nada en él funcionaba, ni los antidepresivos, ni la yoga por las mañanas, ni los desahogos diarios, ni el ejercicio, ni las pastillas para dormir, lo había intentado todo, y nada parecía funcionar, y con cada recaída suya, algo en yoongi se rendía.

No quería ver a Suni, no quería ver a nadie en realidad, sólo quería dormir y soñar que comía una mandarina frente a la playa.

- Mírame Yoongi- pidió Suni.

- Vete por favor, estoy cansado, te veré el sábado por la tarde.

- No quiero que me visites el sábado, quiero que me mires ahora.

Perezoso, sintiendo que le pesaban hasta sus finos párpados la miró, su terapeuta lo miraba triste y decepcionada, acostumbrada a ver a Yoongi con esa misma expresión agotada.

- Me dijiste que estabas mejorando, ¿Por qué no volviste Yoongi?

- Porque nada funciona Suni, te mentí, estoy cansado, sólo quiero dormir.

- No te rindas Yoongi, aún podemos mejorar, podemos hacerlo juntos yo-

- Basta Suni, he estado luchando con esto desde los 23, y sólo parece empeorar.

- Tu madre no lo permitirá, eres su hijo Yoongi, aún podemos intentarlo.

- Soy yo el que decide que hacer con mi vida, mamá esta cansada de venir a este hospital, ella prefiere jugar con los nietos de YiJeon, déjala avanzar Suni, déjame ir.

- No Yoongi, retomaremos las sesiones-

-¡No quiero retomar nada, quiero morir, nada funciona Suni, no quiero estar más aquí, vete ya!

Entró su madre por el escándalo y YiJeon calmó a su hermano, todo llamaban a la enfermera quien estabilizó su presión cardiaca, y reguló la caída del suero hacia su sangre.

- Te irás Yoongi, prometo que no te obligaré más, pero antes debes intentarlo solo una vez más, si veo que lo intentas y no mejoras daremos fin a esto.- dijo su madre

- Decidimos que lo mejor es que te vayas Yoongi, Seúl te está matando, pedimos unas vacaciones permanentes a tu jefe, y compramos un pasaje de avión- Explicó su hermano tomándolo de la mano, no quería perder a su hermanito menor, pero si esta última opción no funcionaba lo dejaría ir.

- ¿Creen que el problema es Corea? ¡El problema soy yo, dejen de decidir por mí soy un adulto y yo decido!

- Yoongi por favor, hazlo por mí, por YiJeon y por ti, sobre todo por ti, por favor.

Minutos de silencio llegaron cuando su madre terminó de hablar, un silencio indeciso, de esos que sólo te provocan nervios, hasta que alguien decide hablar.

- Promételo, promete que firmarás los acuerdos si esto no funciona, porque si no mamá yo me iré sin avisar y donde ustedes nunca me puedan encontrar, promételo.

- Lo prometo, por favor Yoongi una última oportunidad.

No quería intentarlo de nuevo, pero los ojos suplicantes de su madre, los ojos esperanzadores de su hermano y la mirada pacífica de Suni lo convencieron. El lunes de la siguiente semana con un beso en la frente de su madre, y un abrazo reconfortante de YiJeon, Yoongi subió al avión de una sola escala con rumbo hacia Brazil, y fijándose que día podría retornar se dio cuenta que no había regreso.

Su madre era astuta, estaba arriesgando todo en esta última oportunidad, al igual que Yoongi que al pisar el piso cálido y tropical de Brazil, se prometió intentarlo.

Una vez más.







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