Limerencia

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Desde que te vi, mi corazón supo que eras tú quien me iba a alegrar los días.
Y no me equivoqué, por primera vez puedo gritar a los cuatro vientos que te encontré, amor de mi vida.
Porque tú ordenas mi desastre y curas mis heridas.
Ojalá nunca llegue nuestra despedida.

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Como si nadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora