𝐀𝐪𝐮𝐞𝐥𝐥𝐨𝐬 𝐨𝐣𝐨𝐬..
En un lugar del mundo, específicamente Inglaterra, se encontraba un chico llamado apolo, este era el hijo heredero de la familia más importantes de aquel lugar, era alguien fuerte, ojos azulados como si de el mar se tratase, cabello tan rubio como el oro, tez blanca y algo rasposa, 19 años, hermoso a los ojos de muchas de las chicas de aquel lugar, demandaba autoridad y fortaleza, pero era algo extraño, a su modo, este era aquel sol que necesitaba complementarse con su luna.
En otro lado de la ciudad se encontraba un chico llamado mateo, este era sutil, algo tranquilo, pero eso no quitaba que fuera un guerrero, tan voraz y fuerte, unos ojos marrones profundos, tez lechosa, cabello color negro como el carbón, un chocolate fascinante bañaba sus ojos , pequeñas pecas adornaban su piel, 18 años para ser precisos, este era la luna que le faltaba a aquel sol.
•𝚊𝚙𝚘𝚕𝚘•
La brisa pasaba por mi piel lentamente, sentía aquella adrenalina recorrer todo mi ser, azote un poco más las cuerdas de aquel caballo para que corriera más rápido.
Mire a un lado y sentí mis ojos conectar con los de alguien más, aunque solo fue por unos breves momentos iba algo rápido, pero la sensación que me causó fue extraña.
Solté un suspiro intentando olvidar aquel momento que estaba seguro que no cambiaría nada en mi vida, calme mi caballo para que empezará a caminar a pasos lentos, lo que menos quería era llegar, me gustaba gobernar, pero a su manera.. no como me había inculcado m8 padre.
-puedes llevártelo..- solté breve a uno de los plebeyos acariciando por última vez más el pelaje negro de mi caballo.
Volví a suspirar ya frente a la puerta de aquel gran salón sabiendo ya que me esperaba.
-buenas tardes padre..- dije suave pero a la vez serio viendo como el ceño del hombre frente a mi se fruncía
-donde te encontrabas apolo?!, sabes que debes prepararte!..- dijo mi padre demandante
-salí a despejarme, es normal no?, es asfixiante esta fiesta y lo sabes.- dije lo más calmado posible, aunque eso no le quitaba lo directo -si me permites iré a prepararme..- fue lo último que dije para luego salir de alli, mientras en mi mente recorrían aquellos ojos chocolatozos, mierda..
•𝙼𝚊𝚝𝚎𝚘•
Acariciaba muy suavemente aquellas flores moradas que arropaban el prado mientras con mi otra mano tomaba la cuerda del caballo, arranque una cuantas adoraba esto.
Coloque mi capucha completamente en mi cabeza de manera que solo se veía poco mi rostro. Azote levemente las cuerdas de el caballo que montaba, necesitaba que fuera más rápido, llegaría tarde y mis padres se enojarían, lo que más querían era que fuera a esa fiesta y consiguiera a una chica noble, algo que odiaba.
Sus pensamientos desaparecieron rápidamente cuando mis ojos conectaron con aquellos ojos azulados, tan hermosos como el mar, tan profundos, detuve rápidamente el caballo antes de que nos estrelláramos contra un árbol.
Luego de guardar mi caballo fui rápidamente dentro, necesitaba evitar a mis padres, bañarme, vestirme presentable, aunque su mente estaba en otro lado no sacaba aquellos ojos azules de mi mente y una sensación extraña recorrió mi cuerpo, mierda..
Moví leve mi cabeza viendo como entraba mi hermana Isabela sin ni siquiera tocar, aquellos modales de noble se le perdían desde que pisaba esta casa, y sabía ya que me esperaba, regaños y Vestimenta, pero solo pensaba, en esos ojos azulados.
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•𝙴𝚌𝚕𝚒𝚙𝚜𝚎•
Fiction HistoriqueEl sol y la luna, se enamoraron.. pero, no podían estar juntos, cuando el sol salía la luna debía macharse, cuando la luna salía el sol debía marcharse.. Hasta que, el eclipse se formó, ambos por fin pudieron estar unidos.. Ambos eran el eclipse.