Un poema frío

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Mi piel se seca cuando el invierno comienza,

mis labios se empapan en la sequía.

Mientras escribo esto, puedo llorar

sin sentir dolor.

Llegó la vida, se fue el amor.

Podría jurar que mi corazón latía, sentí mi sueño

toqué la niebla, murió un sabueso

creció una flor.

Un manantial ya no fluyó

el roble fuerte al fin cayó,

navegue el Golfo

y un delfín me guió hacia mi.

Siempre que un corazón se detiene

el alma fluye y te muestra

lo que los ojos y la mente

siempre te ocultó.

Perecí un siglo junto a las sirenas,

ellas me enseñaron a nadar

como una mamá enseña a su bebé a caminar,

en el mar

al fin podía llorar,

mis lagrimas no se podían comparar con la grandeza del imponente mar.

copos de nieveDonde viven las historias. Descúbrelo ahora