-Tú vienes conmigo.
-Yo no voy a ningún lado.
-No te estoy preguntando.
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-¿Qué esperas conseguir con todo esto?.
-Un esposo.
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-¿Quieres un amante que despierte a tu lado y te ame como tanto quieres?, no me jodas. C...
—me aferraba a mis piernas escondiendo mi rostro, los sollozos que me hacían compañía en esa fría habitación solo me hacían sentir peor; me siento asqueado, desolado y decepcionado. Mis labios temblaban violentos dejándome un claro mensaje... no me voy a calmar en un buen rato.
Mis uñas se encajaban en mi piel en busca de un distractor.
—un par de golpes en la puerta hicieron que apartara el rostro de entre mis piernas, miré a todos lados con miedo, dijo que volvería pero creí que demoraría un poco más de tiempo. —V- &paré en seco recapitulando sus amenazas. —... ¿Q_quién es?. —cuestioné con un tono de voz lastimero, no me siento muy bien de la garganta.
—Soy Cream, el señor me indicó que le trajera de comer. —abrí los ojos consternado, dijo que no probaría bocado en todo lo que restara del día.
Si fueron sus indicaciones y me niego podrían haber repercusiones mayores.
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—me puse de pie acercándome hasta la puerta girando la perilla. Como lo esperaba, estaba cerrada. —No puedo abrir. —dije a secas visualizando la perilla, mi libertad se encuentra atascada en esa redonda esfera.
—Oh, permitame abrir. —el sonido de unas llaves chocando entre sí duró un rato hasta que la perilla giró abriendo la puerta. Guardó las llaves entre sus ropas tomando una charola de una mesita que se encontraba junto a la puerta de la habitación. —El señor ordenó que le trajera estos alimentos, disfrutelos y regresaré más tarde por la charola. —asentí admirando sus acciones dejándola sobre la mesa de centro.
—G_gracias. —sonrió para retirarse cerrando con llave de nueva cuenta.
—me senté sobre uno de los sillones tomando la cuchara para introducirla a mi boca, esto sabe delicioso. Continué ingiriendo los alimentos hasta terminarlos, tomé aire disfrutando del sabor que inundaba mi paladar haciéndome deleitar, recargué mi espalda en el sofá apreciando a detalle la lujosa habitación.
Dijo que sería más amplia cuando nos casaramos... ¿hablaba en serio?.
Hace poco dijo que no le interesaba si sentía algo de amor hacia el mientras pueda cumplir sus caprichos... necesito salir de este estúpido lugar.
[...]
Sonic.
—estacioné el auto en el jardín bajando de este, me dirigí hasta la puerta tocando esta, ingresé tan pronto abrieron despojandome de mi saco. -¿En dónde está el chico?. -cuestioné con un tono seco.
—Está en su habitación, señor.
—¿Le llevaron de comer como les indiqué?. —asintió en respuesta. —Bien, preparen la mesa con dos asientos. —asintió para retirarse, dirigí la mirada a las escaleras subiendo estas hasta su habitación. Me recargué en la puerta un par de segundos en busca de algún sonido dentro de esta cuando el sonido de mi celular me distrajo, arrugué la naríz para desviar la llamada.