9.

466 39 4
                                        

[...]

Narra Sonic.

Limpié mis labios dejando la servilleta de tela sobre la mesa. Me puse de pie y acomodé la corbata.

—A partir de hoy también recibirán órdenes de Shadow —me dirigí hasta las escaleras. —, no quiero ninguna clase de confianza extra al dirigirse a él. —asintieron y me dispuse a subir hasta su habitación.

Inhalé antes de ingresar y cerré detrás de mí con cautela: procurando no emitir sonidos fuertes.

Me acerqué con pasos lentos quedando al margen y visualicé su plácida expresión en el transcurso. Suspiré al analizar torpemente los vendajes que rodeaban su cabeza.

Es la primera vez que lo veo tan relajado.

—Sé lo que estás pensando. —fruncí el entrecejo.

—No hables tan fuerte. —susurré frívolo.

—... No sería mala idea quedarte y dejar la empresa por un día —me sujetó por los hombros acercándose a mi oreja. —. Significaría mucho para él. —parpadeé incrédulo, por primera vez en toda su jodida vida tenía razón.

Acaricié sus mejillas, admirando su fino rostro al dormitar.

Un pequeño tic se apoderó de mí párpado izquierdo al rememorar la injusticia de mis actos. Tomé asiento en el sofá individual color arena, dedicándome a mirarle fijamente.

Anhelaría poder compartir habitación, brindarle calor día tras día y complacer sus caprichos, pero he hecho las cosas mal.

... El accidente pudo haber tenido un desenlace catastrófico.

[...]

Narra Shadow.

—me removí en la cama, parpadeando un par de veces buscando adaptarme a la iluminación. Una sensación punzante se apoderó de mis sentidos, forzandome a masajear mi cabeza. —¿Quieres un analgésico?. —pegué un brinco, sentandome sobre la cama y girando la vista.

—Ugh. —volví a sujetar, visualizando su presencia frente a mí con una expresión lastimera. —¿Qué estás haciendo aquí?.

—Quiero cuidarte. —lo miré atónito, percibiendo el arrepentimiento reflejado en sus esmeraldas.

—tragué duro, sintiéndome acorralado. —... Tienes trabajo. —solté deplorable.

—tomó asiento frente a mí. —Eres más importante que esa estúpida empresa.

—parpadeé incrédulo. Sus acciones han demostrado lo contrario innumerables ocasiones.

—Sé que hice las cosas mal, pero voy a enmendarlo. —se puso de rodillas, sujetando mis manos entre las suyas. —Solo concedeme la oportunidad. —tragué duro, su temperamento no es de tomarse a la ligera.

—... Bien. —depositó un beso en el dorso de mi mano, mirándome con cariño.

—¿Tienes hambre?, te prepararé algo delicioso. —enarqué una ceja.

"Dirty treat"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora