Russian Prison

743 49 2
                                        

Si alguna vez soñé con viajar, esto definitivamente no era lo que tenía en mente.

Lo primero que me dijeron (más con miradas que con palabras) es que hablar está sobrevalorado. Lo segundo, es que las extranjeras no caen bien. Lo tercero, y más importante: aquí no importa quién eras antes...ahora soy "la estadounidense" que lava ropa manchada de cosas que nadie quiere identificar. Bueno, eso no cambia mucho a mi realidad en Hawkins...

Extraño mucho a mi hermano, extraño a Dustin y a Max.


[...]



Hoy, mientras enjuagaba algo que parecía una camisa militar (con un agujero muy sospechoso en el pecho), una de las chicas rusas me lanzó un comentario al pasar.

No entendí ni una palabra, pero no hizo falta. Una sonrisita falsa apareció en su rostro y otra chica me miró, rodando los ojos.

Perfecto. Ser invisible ya me parecía suficientemente molesto, pero ser "la broma del día" era otro nivel.

-Сеять (cerda)-murmuré en ruso mal pronunciado, imitando su tono. Lo único que me había aprendido de tanto escucharlo.

Las tres se rieron. No sé si por mi acento o porque no tenía idea de lo que estaba diciendo.

[...]

Más tarde, cuando intentaba mover una carga de ropa demasiado pesada, un guardia me lanzó una mirada como diciendo "¿en serio no puedes con eso?"

Y entonces apareció él. Alto, serio, con ese peinado soviético que parece que lo plancharon con rabia.

Se detuvo al verme forcejeando con las toallas mojadas y, sin decir palabra, me las quitó de las manos para dejarlas en la máquina.

-¿Crees que no puedo sola? -le dije, jadeando, más por frustración que por el peso.

Él no me miró.

-Creo que tardas demasiado -respondió en ese tono seco, como si cada palabra le costara energía vital.

-Gracias por la motivación, camarada -murmuré con sarcasmo.

Se giró con lentitud, solo para decir:

-El sarcasmo no lava más rápido. -Y se fue.

Me quedé ahí, entre el vapor y las carcajadas ahogadas de las otras.

Bien, Loren. Vas ganando amigas.



[...]



Esa noche me tocó limpiar una zona que no conocía. Un pasillo largo, más oscuro. Las luces parpadeaban como en una película de terror barata. Pensé en Billy por un momento, en Max, en Steve, en Dustin, en Hawkins. En mi vida antes de que todo se volviera tan...raro.

Me dolía el pecho, no sabía si era angustia o el frío. Tal vez ambos.











Editado y Reescrito.

𝐋𝐚 𝐏𝐫𝐢𝐬𝐢𝐨𝐧𝐞𝐫𝐚 || 𝐃𝐦𝐢𝐭𝐫𝐢 𝐀𝐧𝐭𝐨𝐧𝐨𝐯Donde viven las historias. Descúbrelo ahora