- La tortuga de verdes ojos estaba inmerso plasmando sus pensamientos en una vieja libreta roja de pasta dura y desgastada que había encontrado en la casa y que su amiga April le obsequió, cuando fue sacado sorpresivamente al sonar la alarma de un pequeño horno que le indicaba la comida ya estaba lista para servir - Ah, sí - cerró su libreta y la dejó en la mesa para seguido levantar y estirar su cuerpo fuera del asiento bostezando de una forma perezosa, siempre perdía la noción del tiempo cuando se sentaba a escribir - Con razón he tenido dolores de espalda últimamente.
Después de todo, escribir era lo único que le ayudaba a despejarse, había comenzado un diario desde que llegaron ahí, al igual que Leonardo, estaba falto de concentración y energías para tener un buen entrenamiento, pues era él quien se encargaba de su cuidado, de por sí aquellos tres meses solía romper sus ciclos de sueño por estar pendiente de su hermano, en estas últimas semanas no había cambiado mucho su rutina, debía despertar cada tres y ocho horas para poder seguir el tratamiento de su hermano al pie de la letra, incluso fuera de esas horas despertaba cada vez que escuchaba a su hermano quejarse por los repentinos dolores internos o de su rodilla, en verdad que era preocupante su situación, pero afortunadamente, el mayor riesgo ya había sido superado, ahora solo había que seguir las instrucciones para ver su evolución, que de por sí ya iba en gane, en los primeros días con tratamiento atravesaba por mareos y vómitos frecuentes debido a que su sistema no asimilaba bien el medicamento patentado de su hermano y las pastillas para el dolor parecían no tener efecto... al menos ahora los vómitos cesaron, los mareos se controlaron, y el dolor de sus órganos internos iba decreciendo con cada semana de cuidado y descanso que pasaba.
El desayuno estaba listo, un plato con un apetitoso y crujiente pan de panini con centro de jamón y salami,en una cama de lechuga tomate, aderezo y queso, con la compañía de un jugo recién exprimido de naranja y un par de panecillos de dulce como postre, junto a ello había un desayuno exactamente igual para él. Como era de esperarse, dentro de esa rutina incluía que ambos compartían actividades acompañándose mutuamente la mayor parte del tiempo, una de ellas era todos los días un desayuno para dos, eran los últimos en despertar por sus constantes desvelos, por ende, el resto de su familia desayunaba antes para poder dedicar el resto de su día en sus propias actividades, todo era tan diferente a como lo era cuando vivían en su antiguo hogar, aunque francamente, no le molestaba en lo más mínimo esos detalles.
- Hey. Es hora de despertar dormilón - Su actitud, tono y forma de dirigirse hacia su hermano ahora era diferente, y no, no estaba fingiendo con una máscara superficial de buena persona...simplemente casi perder a tu ser querido por segunda ocasión suele terminar en una serie de cuestionamientos con respecto al cómo tratar a tus personas cercanas queridas. - Oye, tienes que despertar, el desayuno se enfriará y ya no sabrá bien...- con cuidado tomó a su hermano del hombro y lo sacudió como gentileza - Además debes tomar tus medicamentos...anoche tu dolor de rodilla no te dejó dormir hasta las 5:30... - dialogaba consigo mismo dentro de su cabeza mientras dirigía una mirada de melancolía y tristeza al rostro de su hermano...no llevaba puesta su bandana, le era fácil ver las líneas de sus ojeras representando el cansancio de estas duras y pesadas semanas, incluso, bajando un poco más se apreciaba el grueso vendaje que rodeaba su pecho y caparazón cubriendo la grieta que le ocasionó el líder del clan enemigo con sus cuchillas, la cuál había sido el golpe de gracia que casi lo hacía desaparecer...no entendía por qué, pero cada mañana era lo mismo, un sentimiento de vacío inundaba su corazón cada vez que subía hasta aquel cuarto a despertar a Leonardo...quizás mucho se debía al temor de no verlo despertar de nuevo en un largo tiempo, como sucedió al abandonar Nueva York - Vamos, ya despierta Leo - sin embargo, todo cambiaba al ver como el mayor se removía entre las sábanas haciendo caso a su voz...por alguna razón cada vez que lo veía reaccionar a su llamado sentía como si una densa nube gris en su corazón de disipara permitiéndole volver a latir pero incrementando su ritmo cardíaco, disparando un pequeño cosquilleo de felicidad al resto de su cuerpo, terminando en un muy y a penas visible rubor de mejillas -
- Ya voy, ya voy, desperté. Buenos días Raph - Hablaba una voz ronca de una garganta reseca y alguien adormilado, de todo parecía haber una mejora, menos de su voz, Donnie había mencionado que tenía las cuerdas bucales lastimadas, sin embargo a pesar de su mejora esa gruesa y profunda voz se quedó - ¿Qué horas son? - se levantó sentándose en la orilla de la cama con sus ojos cerrados, siempre daba unos segundos para que su sistema reaccionara de forma correcta y no le provocara mareos -
- 9:40, debes bajar a desayunar que en 20 minutos debes tomar tus pastillas para el dolor - mientras tanto preparaba el equipo de su hermano dejándolo a su lado para que pudiera vestirse -
- Gracias. - respondió con una mayor seriedad, nada raro, simplemente ya despertaba molesto por despertar tan tarde y perderse cada mañana la oportunidad de meditar y entrenar, su antigua rutina, sin embargo Raphael ya sabía como lidiar con ese malhumor y hacerlo desvanecer -
- Te encantará lo que Mikey preparó el día de hoy - toma asiento junto a Leonardo, dando tiempo a que se colocara su equipo...antes solía ayudarlo cuando estaba más adolorido, pero ahora lo hacía por si solo, aunque tardaba un poco aún - Donnie dijo que podías volver poco a poco a tu dieta normal, ya puedes comer cosas más sólidas y pesadas...así que hoy desayunarás un panini con jamón y salami - habló con su entusiasmo característico, dedicándole una sonrisa ruborizada al mayor -
- ¿De verdad? - cuestionó mientras se colocaba su cinturón y sus coderas, viendo de reojo al de banda roja - eso es estupendo, tenía tiempo de no poder comer embutidos ¿ cuando crees que pueda volver a comer pizza? - ya estaba más relajado, incluso en su boca se dibujaba una sonrisa, casi tan entusiasmada y alegre como la que ponía al ver héroes espaciales...gracias a que Raph había cambiado de tema, se concentró solo en la conversación, y por supuesto, en ese lindo rubor de sus mejillas, era como una cucharada de medicina para su triste corazón -
- Eso no lo sé, pronto quizás, ahora lo importante es que muevas tu trasero hasta el comedor o tendrás que comer frío tu desayuno - bromeó para molestar un poco a su hermano, el cual solo rodó los ojos con una sonrisa y una vez listo, se levantó de su cama, se quitó la venda dejando al descubierto la grieta de su pecho, solo la usaba al dormir por si acaso llegaba a sangrar un poco al cambiar de posición, y tomó su muleta, ya podía caminar mucho mejor cuando estaba en plano, pero aún tenía un ligero dolor si apoyaba demás, por lo que prefería ayudarse de ella para bajar la escalera -
- ¿Me acompañarías? - estiró su mano libre hacia el más bajito, como si de un caballero de tratara, esto solo le provocó un evidente sonrojo que intentó pasar por alto, tomando su mano y poniéndose de pie para salir de la habitación...ninguno dijo una palabra, Raphael decidió adelantarse para cuidar de que Leo no fuera a caer mientras bajaba...desde hacía unas semanas todo era extraño para Raph, pues Leo solía comportarse más atento de lo normal, aunque tal vez era cosa de su imaginación y simplemente era porque ya toleraba más su presencia desde que convivían más tiempo juntos - ...Y...dormiste bien? - intentó romper el silencio con una pregunta algo tonta que se respondía por si sola, era evidente que no, a penas y había dormido por la preocupación de sus dolores, a pesar de que Leonardo le insistió que no se quedara con él y se fuera a descansar -
- Sí, como un bebé - mintió de forma burlesca, no quería preocupar más al de azul que de por si ya se sentía algo culpable por hacer que se desvelara cuidándolo - estoy fresco como margarita...de hecho me siento con suficiente energía como para patear el trasero de Casey en un entrenamiento - al llegar a la planta baja fingió estirarse como si estuviera lleno de energía y fanfarroneó mostrando sus músculos para después tronar sus dedos - ni siquiera sabrá de donde le llegó el golpe - bromea mientras esperaba a que el de la muleta llegara a él -
- Me parece bien, últimamente ha habido mucha tensión entre Casey y Donnie cada vez que entrenan, no estaría mal que tuviera un digno contrincante que arrase con él, como lo es un elemento del Equipo A - ríe al recordar como sus hermanos se molestaban con esa categoría de A y B -
- Por supuesto, con suerte conservará los dientes que aún le quedan - ríe también y en compañía de su hermano van a la cocina a desayunar-
Mucho texto para tan poca acción quizás.
Pero siempre me gustó imaginar como es que era un día a día de Leo luego de despertar tres meses después de su última batalla y como es que Raph lidiaba con eso siendo el más apegado a su cuidado.
Nos leemos pronto!:D
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Dentro del bosque (LeoxRaph)
ContoADVERTENCIA: Esta historia tiene por principal la relación chicoxchico, siendo Leonardo y Raphael los protagonistas de la misma, abstente de leerlo en caso de no ser de tu agrado. Los sucesos dentro de la historia se llevan acabo como en los capítul...