Había llegado obscenamente temprano a la reunión con mi mejor traje. Por supuesto, sabía que era un poco como una armadura, pero fingí que el propósito de ponérmelo era reforzar mi confianza para una importante transacción comercial.
Una completa mentira.
Quería que Gun me quisiera. Era así de simple. Y así de inmaduro.
Después de todo lo que había pasado entre nosotros, tanto como Off como Trace, sabía que nunca podríamos estar juntos, pero mi parte más superficial quería que fuera bajo mis condiciones.
Lo cual también era una vil mentira, ya que sabía que era la primera vez en mucho, mucho tiempo que me sentía tan fuera de control.
Y odié cada minuto de ello.
Gun tenía todas las de ganar. La cual era una posición en la que rara vez, si es que alguna vez, me encontraba con mis negocios o mi vida personal. No lo estaba manejando bien.
La puerta de mi oficina se abrió y levanté la vista, esperando ansiosamente la cara familiar de Gun, pero encontrándome con la de Ploy en su lugar.
—Siento decepcionarte —dijo—. Tay acaba de llegar.
Abrí la boca para preguntar, pero se me adelantó.
—Solo.
Apreté los dientes.
—Gracias.
Volví al trabajo que no estaba haciendo en mi portátil.
—Avísame cuando ya estén todos aquí. —le dije.
Ella hizo una pausa antes de suspirar.
—Por supuesto.
Cuando la puerta se cerró, apreté los ojos e intenté calmar mi respiración. Venía llegando tarde. No había llegado tarde en toda la semana. El estómago se me revolvió de preocupación y volví a la letanía de preocupaciones que mi cerebro había repasado durante toda la noche.
¿Estaría a salvo? ¿Molesto? ¿Solo?
Ya sabía que su madre estaba bien, porque había hecho que Ploy llamara a su casa para preguntar si podíamos enviar algunas comidas gourmet de un servicio de entrega local. La enfermera había charlado muy alegremente con Ploy acerca de lo que la Dra. Atthaphan podía y no podía comer.
Pasaron otros veinte minutos y me costó todo mi autocontrol no llamar a Ploy para preguntarle si estaba segura de que aún no había llegado.
Finalmente, justo antes de los treinta minutos, Ploy apareció para advertirme de que la cabeza de Tay estaba a punto de explotar.
—Me temo que, si no entras allí, se formará un espectáculo. —dijo—. Y acabo de arreglarme las uñas. No estoy en condiciones de luchar contra él.
Me levanté y me enderecé el abrigo antes de abotonarlo.
—Está bien. Vamos a ver qué está retrasando las cosas.
Cuando entré en la sala de conferencias, Tay me echó en cara inmediatamente.
—Maldita sea, Jumpol. ¿A qué demonios estás jugando? Ya es bastante difícil tratar de convencer a Gun para que venga, ¿y ni siquiera puedo hacerte entrar en la maldita sala?
Fruncí el ceño.
—¿A qué te refieres con lo de conseguir que Gun venga? ¿Dónde está?
—Ha cambiado de opinión. Dice que no quiere vender después de todo.
Se me revolvió el estómago.
—¿Qué pasó, está bien?
—Lo estaba cuando me envió los mensajes esta mañana. —Tay se puso de pie, metiendo un cuaderno en blanco y un bolígrafo en su maletín.
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Un extraño al azar
FanfictionUnos tragos, un celular, un texto y una foto del tipo que normalmente Gun, nunca enviaría, fueron suficientes para cambiar el rumbo de las cosas, porque el destino no fue el sexy camarero del bar, sino un extraño al azar que termina respondiéndole.
