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—¿Por fin podré tomar su mano sin que se vaya? —Rodrigo sonrió con ternura y tomó la mano de su novio. Incluso se sentía bien al pensarlo.

Como la última vez su cita no había salido bien, habían decidido salir otra vez al mismo lugar y hacer lo que tenían planeado.

—¿Y qué haremos?

—Bueno, podemos jugar en eso. —apuntó un pequeño puesto. El juego consistía en tirar dardos y romper globos. Dependiendo la cantidad de globos que rompieras, era el premio que te llevarías.

—Ow, soy muy malo en ese juego. —formó un puchero mientras miraba a una persona tirar dardos. Había acertado en todos, por lo que su premio fue un peluche, que luego le entregó a la chica que iba a su lado mientras le daba un beso.

—Yo también, pero podemos intentarlo. —se encogió de hombros.

Ambos continuaron caminando y esperaron hasta que fuera su turno, cuando lo fue, dividieron los dardos entre los dos, así ambos jugarían.

—Empieza tú —lo alentó Rodrigo.

—De acuerdo. —a Iván le daba un poco de vergüenza que la gente lo viera jugar ya que no era muy bueno, pero por suerte sólo quedaban tres personas que sólo admiraban el juego.

Se acomodó y fijó su vista en el globo que quería romper, afinó la puntería por unos segundos, y cuando creyó que debía hacerlo, lanzó el dardo.

—Seguro que en el siguiente lo harás mejor. —Le habló Rodrigo mientras él se ponía el posición lanzar. También se tomó su tiempo para apuntar, y luego lo lanzó, rompiendo un globo.

—Usted es bueno, mejor yo no juego. —Iván trato de darle sus dardos, pero Rodrigo negó.

—Sólo fue suerte, en verdad no soy bueno. Tu turno. —Iván formó un puchero, y lanzó el dardo con rapidez sin pensarlo muy bien o apuntar. —¿Ves? Tú también eres bueno. —aplaudió muy bajo.

Continuaron jugando, y los pocos globos que habían roto bastaron para ganarse un premio. Un par de sombreros de colores. No eran de la mejor calidad ni se veían muy bien, pero cuando los recibieron ambos se pusieron muy felices y se fueron de ahí con una sonrisa.

—¿Cuál quieres? ¿Verde o rosado?  —le enseño ambos.

—¡Verde! —tomó el de dicho color y se lo colocó. —¿Cree que el viento se lo lleve? —lo trato de poner de la mejor manera en su cabeza ya que el viento soplaba un poco fuerte y el gorro era muy liviano. No quería perder el gorro que había ganado en su primera cita con Rodrigo.

—Creo que estará bien. —Rodrigo se colocó el suyo.

En realidad no estuvo muy bien ya que el viento logró llevarse el gorro de ambos, pero no volaban muy alto, así que simplemente corrían como locos persiguiendo dos gorros de color. Pero fuera de eso, todo estuvo bien. No, bien no, perfecto.

Fueron a comera una cafetería donde había gatitos, lo cual a Iván le encantó, y luego de eso continuaron paseando por el parque y de vez en cuando se acercaban a los pequeños puestos que estaban dispersos por la zona para jugar o  simplemente observar. Sólo que no volvieron a ganar nada.

Ambos chicos se divirtieron mucho y Rodrigo acompaño a Iván hasta la parada de autobús, y cuando fue hora de despedirse, Iván dejó sorprendido a Rodrigo cuando le dio un corto beso en la mejilla; diciendo que las parejas amorosas hacían eso.

Rodrigo simplemente no podía esperar para que ambos continuarán haciendo lo que las parejas hacían.

𝘀𝘁𝘂𝗽𝗶𝗱 › 𝗋𝗈𝖽𝗋𝗂𝗏𝖺𝗇 (✓)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora