3- Algo anda mal...

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Al esconder el cadaver me sentí como una asesina, yo no hice nada para detenerlo porque estaba en estado de shock y no iba a llamar a la policía ya que mis huellas ya estaban en su cuerpo y me acusarían de algo que no hice, me metí a la cama, lo único en lo que yo podía pensar era en ese hombre ¿Quien podría ser ese hombre?, ¿ Que es lo que quería de mis pacientes? esa noche apenas pude dormir, no podía para de pensar que tenía un cadaver que tenía en el sótano. Me desperté de madrugada sudando, estaba muy nerviosa, llame a mi jefe y le pedí un día libre y él me lo concedió. A la mañana siguiente me hice mi café y baje al sótano me dieron ganas de vomitar con solo abrir la puerta, el cadaver putrefacto olía realmente mal, tenía que sacarlo de mi casa ya, de solo pensar que tenía ese cadaver me ponía muy nerviosa.
Entonces se me ocurrió enterrarlo en mi jardín, de madrugada baje al sótano nuevamente y arrastre el cuerpo por toda mi casa hasta llegar al jardín, cogí una pala y me puse a cavar un hueco para el cuerpo. Al acabar me sentí súper aliviada, me había quitado un gran peso de encima.
A la mañana siguiente fui a trabajar como todos los días, estaba mucho más tranquila porque sabía que nadie iba a encontrar el cuerpo, yendo de camino al coche me di cuenta de que florecieron flores de color carmesí justamente donde enterré el cadaver, no le di mucha importancia ya que podría parecer una decoración más.

El hombre de los sueñosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora