Capítulo 8. Como te atreves a volver.

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Hola a todos les traigo el capituló de la semana esperando que les guste.

Capítulo 8. Como te atreves a volver.

Después de aquel encuentro, la chica de ojos verdes no pudo evitar sentirse mal por lo que había pasado, su corazón aún latía ante la cercanía del menor, volteo detrás de ella y cuando noto que ya no le seguía se detuvo buscando un árbol donde recargarse para poder tomar aire y calmarse antes de ir a la cafetería de Jason, cerro los ojos para controlar las lagrimas que estaban por salir justo cuando sintió como alguien le tomaba del abrazo, se preparo para atacar cuando abrió los ojos noto que era el mayor.

—¿estas bien?, te vi desde la terraza de la cafetería, y como no avanzabas decidí venir por ti, anda vamos para allá, que las mesas no se van a atender solas—

Jason le llevo a la cafetería en donde se sentó en una mesa de afuera para tranquilizarse.

—John regreso, y me ha buscado, dijo algunas estupideces—

Dijo ella recobrando la postura, se levantó para ir a la cocina a dejar sus cosas y prepararse para su turno.

—se que te dije que eras libre si es que él volvía, pero eso fue antes de lo qué pasó hace unas noches, mira yo, se que en cierta manera fui yo quien inicio, pero te pregunte si estabas lista, pero tú dijiste que lo estabas, yo ahora me pregunto si lo ves como un erro...—

Jason comenzó a hablar, y cuando menciono lo que había pasado hace unas noches bueno ella enrojeció y cuando siguió hablando no dudo en llevar un dedo a los labios del mayor.

—que John volviera no cambia nada, lo qué pasó esa noche no fue un error, a mi me gusto y se que a ti también, yo tome mi decisión y soy muy consciente de lo que en este momento siento, te quiero y me gusta estar juntos, salir al cine, ver películas en casa, patear traseros contigo, pelarme por ver quien hará la cena, nuestras salidas al parque con Titus, tus besos y caricias, nuestra vida juntos—

La chica tomo la cara del mayor y le beso, con calma para trasmitirle lo que en ese momento sentía, quizá no fueran almas gemelas, pero si eran almas destrozadas que se había reparado la una a la otra y que ahora de momento querían estar juntas y eso es algo que solo un lazo y una conquista podrían separar. Jason la tomo de la cintura y no dudo en responder el beso con calma, tuvieron que separarse cuando sonó la campanita de la entrada, así que solo se separaron mirándose a los ojos, Jason no dudo en acariciar la mejilla de la menor, pero de nuevo los toques del cliente los interrumpieron.

—el deber llama, mueve el trasero que tenemos trabajo—

Se separo de ella para salir a atender a los clientes, dejando a Daniela terminando de ponerse el uniforme de la cafetería, si era verdad lo que le dijo al mayor, le quería pero tampoco estaba segura de eso seria para siempre, estaba investigando los lazos entre almas gemelas y si alguno de los dos no eliminaba la marca, su destino seguía siendo el de estar juntos, pero ella no quería que eso fuera una obligación, quería que fueran los sentimientos de ambos los que los hicieran querer compartir su vida juntos, así como los protagonistas de los mangas que tanto le gustaba leer, si era una romántica.

En cuanto estuvo lista salió para ayudarle a Jason con la cafetería, al menos una hora más ya que después tomo un descanso para hacer sus trabajos, cuando acabo fue el mayor el que se fue dejándola sola atendiendo, ya estaba por cerrar cuando alguien entro, soltó un suspiro de molestia, ya se quería ir a casa, se suponía que ese día tenían una misión.

—¿Qué le ofrezco? —

Pregunto, tratando de sonar amable, de momento no había visto a su cliente, ya que estaba limpiando debajo del mostrador, así que cuando salió, se quedo helada, frente a ella estaba John, tenía el cabello húmedo ya que estaba lloviendo en la ciudad.

Las marcas del almaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora