C7: Mousetown

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Cada segundo que pasaba los nervios de Yakko aumentaban cada vez más. Pero no era el único.

Ya habían pasado muchas semanas desde su partida. ¿Cómo estará su padre? ¿Cómo estará su reino? ¿Es acaso que todo por lo que luchó durante 10 años se iría por la borda por casi un mes de relajación? Pero lo que más le causaba un gran temor eran sus nuevos acompañantes.

Él trató de que tengan una buena imagen de su tierra antes de conocerla; sin embargo, él más que nadie sabía sobre todo lo que conllevaba su vida y sus relaciones. Y todas esas absurdas dudas le evitaban mostrar abiertamente sus sentimientos hacia el mayor de ellos. Era algo frustrante pero no quería comprometer a Yakko a algo que no merecía.

Repaso mentalmente sus opciones, reglas y planes que debía seguir y bajó hasta encontrarse con los hermanos. Pero no pudo hacer mucho ya que se acordó que debía cambiar sus velas por unas blancas, algo que prometió y que apresuradamente hizo con ayuda de su mano derecha quien lo veía con compasión. 

Si.

Max definitivamente volvía a su etapa de nerviosismo y estrés.

Mientras eso pasaba los hermanos examinaban la tierra ante sus ojos y comenzaban a planear todo lo que harían en ese nuevo mundo.

Wakko se emocionó al imaginar cuánta comida nueva abría allí, si era igual de buena que la que cocinaba el príncipe pues que los de allí se vayan despidiendo de sus manjares.

Dot por su parte estaba nerviosa y emocionada. Claro, antes no demostró mucho su entusiasmo por esa  idea, pero al ver el de sus hermanos, no pudo parar de imaginar cuantas cosas brillantes y ropas elegantes se encontrarán allí, cuantas personas por conocer y cuanto por recorrer. No pudo evitar que una sonrisa se asomara en su rostro.

¿Y Yakko? él estaba completamente nervioso, aunque sus nervios se combinaban. Por una parte, estaba los nervios que vio en el príncipe. Si. Él no era ajeno a la forma en la que Max lo miraba y se comportaba a la vez, era algo esperable que estuviera nervioso, pero él creía que había algo más en eso. No. No era justo tratar el nerviosismo de Max como algo grave, además solo lo conoce por dos semanas. Decidió dejar esos pensamientos para volver a lo más importante. El rubí.

En medio del viaje Yakko había acordado con sus hermanos un plan. En el reino donde iban podrían encontrar a alguien que conociera el origen del Rubí. Era algo vago que propusieron después de que Max les dijera que él podría hacerlo pero que no tenía los materiales necesarios en el barco. Debido a eso Dot propuso que le preguntaran a alguien más de allí y después de dar argumentos válidos sobre el espacio personal, Yakko aceptó.

Poco a poco se estaban acercando, las olas parecían moverse cada vez más deprisa para ellos. Los habitantes divisaron el barco real a lo lejos y todos empezaron a salir de sus casas para ver al "joven de la esperanza".

"¡¡El príncipe Max regreso!!"

No se paraba de oír eso en las calles, todos vitoreaban en el pueblo, tan grande fue el festejo y bullicio del pueblo, que en el castillo se enteraron rápidamente de la llegada de Max. Aunque hubo cierta persona, en la caballería, muy ocupada y triste como para enterarse.

─¡Yakko! ─intercepto Max al recién nombrado

─¿Qué pasa? ─preguntó, había estado muy concentrado en lo que decían aquellas nuevas personas que no se había dado cuenta de todo el tumulto por el arribe del barco.

─Cuando lleguemos habrá una gran masa de gente esperándonos. En el puerto nos encontraremos con dos carruajes pero solo uno se dirigirá en dirección al castillo. Iremos algo apretados ¿a tus hermanos no les molestara eso?

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⏰ Última actualización: Mar 24, 2025 ⏰

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