Son dos finales diferentes cortitos para ya darle un cierre al último shot. Espero que les guste.
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Druig
*Cuando Namor atacó, Druig y sus compañeros Eternos no tardaron en interferir. Detuvieron la guerra, hicieron que los americanos olvidaran la existencia de Talocan, hicieron que los talocanos volvieran a casa y, con ayuda de Sprite, Shuri recapacitó. Todos felices... Todos menos Namor, quien justo como le habían prometido: si había guerra, cierta mujer le daría la espalda*
—¿No volverás a formar una comunidad?—
—Nah, solo... Dejaré a todos seguir su camino.—
____ miraba al eterno, quien observaba con cierto pesar aquel pequeño pueblito de cabañas en el bosque.
—... Tal vez debamos irnos de aquí... ¿Te parece el sur? Me gusta el agua helada.—
El joven miró de inmediato a la chica, mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.
—¿Escuché bien? ¿Mi bellísima mujer del agua quiere acompañarme?—
—No volveré a Talocan... Y por como lo veo, ambos estaremos solos desde ahora... Pues estemos solos juntos... ¿Te parece bien?—
Druig se acercó a la mujer, acunando su rostro entre sus manos. La miraba con cierta fascinación y ____ sentía que se derretía por ello.
—Me parece perfecto...—
~•~
Una semana había pasado desde que el par se instaló en aquella montaña. En un principio creían que se sentirían algo solos, pero con el pasar del tiempo, entendieron que eran la compañía perfecta del otro.
—¿Hay chances de poder hacer un arroyo que baje de lo alto de la montaña y pase cerca de la casa?—____ miraba pensativa hacia arriba, donde se acumulaba algo de nieve.
—Lo necesitas para estar a gusto ¿No? Entonces lo haremos.—Druig se paró a su lado—. De todos modos, Cersi podría ayudar con eso... Y Phastos dijo que armaría algo para ti, para que puedas estar más tiempo afuera sin tener esa cosa en la cara.—
____ lo miró divertida.
—¿Qué te hizo mi máscara para que la odies tanto?—
—Tapa tu boca, mi bella ____.—la miró fugazmente antes de volver la mirada al paisaje—. Eso limita mis posibilidades de robarte un beso.—
—¿Quieres un beso?—
—¿Me lo darías?—la mujer sonrió.
—No habría problema.—
—... Pero prefiero robarlo.—sonrió de lado—. Lo hace más emocionante.—
____ se quitó la máscara, tomando el rostro del eterno y besándolo por sorpresa.
—Si yo te lo robo ¿También es emocionante?—Druig no tardó mucho más en rodear la cintura ajena, pegándola más a él.
—Si~, bastante.—le sonrió con picardía.
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Namor
*Cuando el rey apareció en el bosque aquella noche, ____ se acercó dispuesta a mandarlo a diablo. Pero entonces Namor se hincó en una rodilla*
—... ¿Qué haces?—
—... Pedir perdón.—mantuvo la mirada baja—. Tenías razón, no debí exponer tanto nuestro pueblo.—
—¿Me dices que te arrepientes por eso?—
—Bueno... Si tú hubieses estado a mi lado, seguro lo hacía.—la miró—. Pero no quiero ir a ningún lado ni hacer nada si tú no estás conmigo.—
—... Eso sonó muy lindo... Me conmovería mucho más si justo ahora tendría una pulsera en la mano.—
—Mira cómo eres.—Namor se quejó, notando la pequeña sonrisa de la mujer—. Ya te dije que lo lamentaba.—
—Si, y no te perdono... Me quedaré con Druig.—
Namor se puso de pie, mirando con cierta súplica a la mujer.
—¿Qué debo hacer para que me perdones y vuelvas a Talocan conmigo?—
—No hay nada que puedas hacer... Ya es tarde.—
El hombre asintió rendido, intentando ocultar la tristeza que tenía.
—Lo siento... Por todo. Solo quería lo mejor para todos, para ti.—retrocedió un paso—. No... No volveré a molestar.—
Cuando el rey se dió la vuelta y comenzó a alejarse, ____ esperó que se alejara un poco más y rápidamente lo alcanzó.
—Traje algunas manzanas ¿Quieres?—Namor miró confundido a la mujer que caminaba a su lado con un bolsito.
—¿A dónde vas?—
—A casa... ¿Quieres o no?—le lanzó la fruta.
—Pero dijiste que-
—Solo quería hacerte sentir miserable un ratito más, ya estoy feliz.—le sonrió con cierta satisfacción—. Pero la próxima que te le hagas el galán a otra mujer...—
Namor no tardó en besar a la mujer, estrechándola entre sus brazos.
—Creí que ya no me querías...—
—Nunca dejaría de quererte... Y menos en tan solo un mes.—____ tomó el rostro ajeno entre sus manos—. Solo quería que recapacitaras... Y ver si te ponías celoso.—
—Mira nomás... eres mala.—
—Muy mala.—besó su mejilla, siguiendo su andar—. En marcha, antes de que me arrepienta y vuelva con Druig. Oh, debo darle un beso de despedida antes de irme.—
—Si, muy mala...—
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