Sara
Domingo por la mañana con agujetas, como es normal después de haber pasado una noche entre orgasmos. Además, tengo que comer que no he comido nada desde ayer al mediodía.
Primero, antes de todo, una ducha caliente para relajar todo el cuerpo. He dormido, dieciocho horas seguidas, ni en los entrenamientos matutinos cuando era pequeña he dormido tanto.
Con el móvil sonando con Billie Ellish, Ed Sheran, y varios artistas más de la actualidad, siempre me ha gustado la música en inglés.
Dejo caer el agua caliente sobre mi cuerpo desnudo, apoyada en la pared con las manos y la cabeza hacia abajo, mientras mi piel reacciona con el cálido abrazo del agua. Empiezo a recordar pequeñas escenas de la noche pasado. Es algo intenso, introvertido, mi piel se eriza de nuevo, provocando que todo mi cuerpo arda de nuevo, deseando que estuviera de nuevo aquí, para tocarlo. No puedo evitar bajar mi mano, hasta la encrucijada de mis piernas. Empiezo a jugar con pequeños movimiento con mi clítoris, que lo recibe muy activamente. Los pequeños movimientos, cada vez se vuelven más intensos, rápidos, y fuertes, haciéndome un pequeño "clic" cada vez que paso mi dedo corazón por el clítoris, ese punto tan mágico que tenemos las mujeres.
Mi cuerpo no puede parar, quiere más, le sabe a poco la noche, la mañana, la masturbación, y la ducha. Lo necesito a él. Me sigo tocando con las posturas a la mente. Tantas caricias. Me pego a la pared, con las piernas flexionadas, introduciendo dos de mis dedos, gimo de placer, con una carrera de entrar y salir. Cada vez con más presión, con más ganas, el pulgar haciendo hincapié en el clítoris, con idas y venidas, mientras los demás dedos están entrando hasta que llega el momento del grito final. Exploto en mi mano, deshaciéndome de lo poco que me quedaba dentro. Tomo aire, cogiéndolo profundamente. Me intento levantar y cojo la alcachofa de la ducha limpiando mi entrepierna. Que no para de seguir humedeciéndose. Esto sí que ha sido una ducha profunda.
Me visto con el albornoz y la toalla que seco el pelo. Directa al cuarto para ponerme algo de ropa. Debería salir e interactuar con el mundo exterior, recolectar información.
La ropa casual, la falda blanca y negra que tanto me gusta con la camiseta blanca de mangas cortas, junto las vans blancas. Me maquillo natural, al mirarme al espejo veo que tengo las mejillas rojas, es normal pienso. Escojo el bolso negro y cambio las cosas de uno a otro. Es la hora perfecta para pasear por las calles. Salgo para ir en el ascensor y me miro en el espejo para maquillarme los labios. Guardo el labial. Cojo el móvil y empiezo a contestar los mensajes de mi circulo. Los del trabajo los dejaré para la noche con una copa de vino.
Es una ciudad tan bella, y preciosa, que no podría estar más enamorada de ella. Empiezo, a dar tumbos por las calles. Sin saber muy bien a donde ir. Primero paro para desayunar algo en una cafetería, me siento en la terraza disfrutando del solecito que ha salido calentando mis huesos.
Sigo caminando paseando por las calles, viendo a los visitantes dar sus paseos y conociendo la ciudad. Entro en varias tiendas, comprando alguna prenda de ropa y algún libro nuevo que leer.
La vibración del móvil hace que reaccione y vuelva al lugar.
-Chica, a buenas horas apareces, ¿dónde te has metido? – Clara, habla al otro lado, se escucha barullo y el tintineo de las copas.
-Estaba encerrada en casa, tenemos un montón de trabajo en la oficina y tú sabes - miento.
-Pues te podrías pasar a ver a tus amigas estamos en Ladies, - dice y sé que está sonriendo-. Anda y no seas tonta, pásate -se escucha de fondo a las demás y no puedo negarme.
-Voy para allá, pillo un Uber y voy.
-Bien-gritan todas
Media hora después estamos todas sentadas en la mesa de la terraza, cada una con una cerveza o un tinto. Todo un show ante mis ojos. Me encanta verlas después de tanto drama. Pareces chicas normales que solo quieren vivir una vida llena de alegrías.
Después, de tomarnos unas cuantas cañas y tapear algo, nos tomamos unas copas y seguimos charlando sobre lo que hacen cada una. Tenemos un código, no se habla fuera del cuartel. Después de todo somos unas mujeres con un nivel diferente.
Clara, se acerca a mí que estoy en la puerta del baño.
- ¿Qué tal? - me dice con una sonrisa picara
- ¿Qué tal qué? - le digo sin saber a qué se refiere.
-Anoche - insiste
-Clara, aquí no - le digo apartándola.
-Dime solo si estás bien, y me quedo tranquila
-Tengo agujetas ¿te parece buena respuesta? - le digo sin decir más.
-Quien diría que es una misión – se ríe y me mira.
Se tapa la boca para no gritar, me abraza y se va dando saltos de felicidad. No le digo nada más, solo muevo la cabeza de un lado a otro.
Miro el móvil y tengo un mensaje nuevo.
<<Espero que la noche te haya sido tan agradable como a mí. Estoy deseando de verte. E>>
el corazón se salta un latido, ¿de dónde coño viene este sentimiento?
Llevamos demasiado tiempo aquí. Dice la voz de mi cabeza.
Finalmente, nos levantamos después de pagar y que Angy se ligará al camarero. Algunas se despiden, trabajan temprano y otras se acompañan para otro sitio. Por mi parte, me levanto para ir dando un paseo hasta casa. Enciendo un cigarro para ir fumándolo para casa. Le doy una calada a la vez que voy andando y no puede haber mejor noche, no hace frío y ni calor. Le doy otra calada al cigarro, una pareja apoyada en un portal se besa solo puedo sonreír. Le doy otra, una mujer empoderada pasa por mi lado, va vestida de una manera que me encanta, tan fuerte con esos tacones, esos tacones los he usado yo una noche con él.
Las calles se van quedando solitarias. En nada llegaré a casa, cogeré el portátil y me sentare en el sofá. Empezare a mirar los correos y ya comenzare hacer todo lo que me queda por delante. Mis pensamientos se ven interrumpidos por un extraño que viene por delante de mí cabizbajo. Veo en la acera de enfrente a dos chicas paradas, le vuelvo a mirar al extraño y saca las manos del bolsillo y las aprietas.
Aquí no puedo llamar la atención de nadie, sobre todo porque nadie debe conocerme.
Me acerco a las chicas con incomodidad reflejada en mi cara.
- ¿Estas bien? - me pregunta una
-Sí, es solo que me ha dado miedo el hombre que venía - le respondo
Miramos al hombre, que estaba parado mirándonos. Su pecho sube y baja, para después se marcha como vino. Raro. Tengo que investigar eso.
- ¿A dónde vas? - me dice la otra.
-A dos manzanas hacia allí, pero pediré un taxi no me fio la verdad - le digo
-No te preocupes, te acompañamos, vivimos por allí, ¿verdad María? - me dice la otra
-Claro que sí, no te preocupes tesoro - dice María.
Vamos caminando y me van contando un poco sus vidas. Son pareja, me parece tan monas cogidas de la mano, que se lo digo y sonríen. Por suerte viven en el bloque de al lado mío, más suerte no he podido tener, la verdad.
Al llegar a mi portal, nos despedimos y nos damos los números para quedar algún día.
Entro en el portal, veo que Javier se acerca a mí, es el conserje. Me da una carta y la cojo dándole las gracias. Camino hacia el ascensor, paso el chip para llamar al ascensor Llega el ascensor, entro, pulso mi planta y apoyo la espalda en el espejo. Abro el sobre y veo dentro algo que no me esperaba. Cojo la nota que hay dentro.
<< Creo que es el momento de decirte todo... ven cuando quieras, te estaré esperando. E.>>
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Juego Secreto (BORRADOR)
ActionSinopsis: Del pasado no se puede escapar y ella mejor que nadie lo sabe. Tiene que acabar con él cueste lo que cueste. Aunque con ello acabe con su propia vida. El demonio vive con él pero para cuando lo descubra, ya será demasiado tarde. Traición...
