Capítulo 2: Una carta extraña

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Me despierto en un campo. Solamente hay un árbol aparte de unos charcos de agua. De repente empiezo a correr, voy directa a un charco. Intento frenarme. Entonces caigo en el charco. Empiezo a nadar hasta abajo del todo. Cuando miro arriba ya no veo el charco por donde había caído sino que veo hielo. Nado rápidamente hacia arriba y empiezo a golpear el hielo con el codo. Por mucho que golpeo, el hielo no se rompe. Entonces cierro los ojos y toco el hielo. Al tocarlo, se empieza derretir hasta que solo queda un agujero por el cual puedo salir. Salgo al exterior. No sé como pero estoy totalmente seca. En la lejanía, veo una silueta de un animal que corre hacía mí. Instintivamente yo también corro. Al ver que el lobo casi me alcanza me giro y me concentro como había hecho con el hielo. Abro los ojos y el lobo ya no está. "

Me despierto alterada en la camilla. Todo el mundo aplaude y yo me ruborizo. Bajo de la camilla y miro el cronómetro. Entonces entiendo porque todo el mundo aplaude. ¡Tan solo he tardado dos minutos y diecisiete segundos! He hecho un nuevo récord. Digo algún "gracias" y me voy hacia la salida. Me dirijo a un lugar del parque donde suelo ir cuando necesito estar sola. El lugar es un hueco dentro del troco vacío de un árbol cercano al lago.

De repente, aparece Cian, mi mejor amigo. Cian es un chico que lleva el pelo de color azul. Es alto y también es mi mejor amigo. Todo el mundo cree que está enamorado de mí, pero de hecho, es gay.

-¿Taylor? Te he visto salir corriendo del pabellón y te he seguido. ¿Estás bien?- dijo él preocupado

-Si Cian, solo necesitaba asimilar lo que había pasado.- dije

-Me han dicho que has batido el record. Yo tan solo he quedado tres segundos por detrás.- dijo él entusiasmado

-Lo sé Cian, si no te importa, necesito estar sola.- dije cansada

-Tranquila, lo comprendo- dijo él y se fue.

En aquel tronco guardaba un pequeño diario y un boli para escribir cuando me pasaban cosas emocionantes, así que relaté el suceso. Pasé unos minutos más allí y me fui hacia mi casa. Subí las escaleras y entré en mi habitación. Me estiré en la cama y empecé a leer un libro. Lo único que recuerdo es que mi madre me vino a levantar porque me había quedado dormida leyendo. Durante la cena hablamos de lo sucedido en el pabellón y mis padres se miran como si temiesen algo. Después de la cena, subí a mi habitación y me puse a escuchar música metida en la cama. Para variar, me quedé dormida.

Me levanto por la mañana. He tenido una pesadilla en la que desaparecía. Dejo de pensar en la pesadilla y voy al armario, cojo una camiseta azul y unos vaqueros. Bajo por la escalera y antes de salir veo una carta sellada con lacre bajo la puerta. Me agacho y la cojo. Tiene grabada una gran "K". La guardo en el bolso y salgo corriendo hacia un lugar donde pueda leer la carta más tranquilamente.

Voy caminando hacia un edificio desalojado que conozco. Cuando llego, subo hasta la última planta. Me encanta la sensación de que el viento te toque la cara. Antes de sentarme, admiro la enorme ciudad que se alza ante mí. Me siento, rompo el lacre y comienzo a leer.

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