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—¿Así que la pequeña Kyanako no sabe cómo acercarse a Komiya? Te entiendo, es una chica que se ve difícil —dijo Aina, mientras sostenía una caja de jugo que su novia, Nao, bebía felizmente sin poner mayor atención a la conversación.

—Es que ella es tan linda e inteligente, nunca hablaría con una babosa como yo. —Kanako temblaba con el pensamiento intrusivo de que si intentaba hablar con Arisa, esta la miraría de mala gana y la ignoraria, o creería que es rara por acercarse sin ninguna razón.

—¿No estudiaron juntas en primaria? Desde entonces babeas por ella —respondió la más baja. —No entiendo a qué le temes, cuando quise acercarme a NaoNao solo me presenté gentilmente y de la misma forma, la amenacé con acusarla por hacer fraude en el examen final de...

—¡Cállate! —la interrumpió Nao, luego tomó la caja de jugo ya vacía y la tiró.

—Como sea, el punto es que debes explicarle que nadie va a secuestrarla, tal vez aún esté un poco preocupada por eso. —Aina se recostó sobre el hombro de Nao al terminar de hablar. Nao movió la cabeza de arriba a abajo, dándole la razón a su pareja en lo que había dicho.

—Tienes razón, voy a intentar acercarme. Tengo una idea. —Kanako se despidió de ambas chicas y fue directo a la tienda escolar, se le ocurrió conseguir un pudin, pues en varias oportunidades había visto que Arisa disfrutaba de dicho postre.

Mientras hacía la fila Kanako se reprochaba a sí misma por saber las cosas que Arisa solía comer, de seguro ella creería que la acosaba. Ya no había marcha atrás, tenía el pudin entre sus manos y estaba sacando su dinero para pagar.

La castaña caminaba lento, como si en cualquier momento su compra se fuera a resbalar de entre sus manos.

Arisa estaba en el salón como era habitual, Kanako respiró tranquila al verla, tal vez haber sido una acosadora le estaba facilitando el trabajo.

—Arisa Komiya, buenos días —dijo tímidamente a la chica que escribía concentrada en su cuaderno, parecía estar estudiando para el examen de historia de la próxima semana.

—¿Disculpe? ¿En qué le puedo ayudar? —Después de unos segundos, Arisa apartó la vista de sus apuntes y observó de arriba a abajo a su compañera cuyo nombre no recordaba.

—Soy Kanako Takatsuki y quería hablar contigo sobre algo

—Ahora mismo no tengo tiem...

—Es sobre tu cuenta secreta

—La escucho. —Kanako se puso aún más nerviosa de lo que ya estaba, pues Arisa se puso pálida, como si le hubieran dicho que pronto iba a morir y no tenía opción de luchar por su vida. Sumado a eso el hecho de que Arisa le habla de "usted".

—Yo era el primer usuario que te escribió y mi amiga fue la que consiguió la foto y tu dirección. De verdad lo siento mucho si aquello te asustó, yo hablé con mi amiga y no hará nada malo con tu información personal. Disculpame. —Arisa suspiró aliviada de que se trataba de una chicas y no de algo más grave.

—Gracias, hasta luego. Por favor no volvamos a hablar sobre esto, estaría muy agradecida. —A pesar de sentir un poco de alivio, salió corriendo, avergonzada.

¿Cómo no iba a sentir vergüenza de que una compañera de su misma clase descubriera que ella escuchaba bandas populares y criticaba otras? Ella, la mejor alumna, una fanática loca y maleducada. Eso no podía salir a la luz por nada del mundo, estaría arruinada.

—Furirin, creo que Arisa me odia. —Kanako llamó de inmediato a su mejor amiga, sentía que en cualquier momento lloraría a moco tendido porque la persona que más admiraba había salido disparada después de hablar con ella.

—Lo normal, yo no querría ser amiga de alguien que me expuso así en redes sociales, qué peligroso. —Furirin se burló de la situación usando un tono de víctima.

—¡De qué hablas si fuiste tú, idiota! —los ojos de Kanako estaban ya húmedos, pero se secó de inmediato al sentirlo, no podía llorar de nuevo en la escuela, era vergonzoso. Ya solo la ubicaban por ser una llorona, pero ella opinaba que sentirse conmovida por un manga romántico era una experiencia hermosa.

—Ya, ya, no llores. Intenta volver a hablar con ella otro día, tal vez entienda y hasta se vuelvan amigas. ¿Dijiste que siempre estaba sola? Sería más fácil así. —Era cierto, acercarse a Arisa era menos complicado puesto que siempre estaba sola.

—Nosotras... No creo que tengamos mucho en común. —Kanako estaba a punto de volver a lloriquear a dar con ese detalle. Tal vez Arisa en realidad la odiaba porque solían pelear constantemente en redes, obviamente no querría ser su amiga.

—¿Qué? Lo siento, no te escuché. Mi clase va a empezar, te llamo luego. —Furirin había escuchado perfectamente, solo escapó de la situación porque no sabía qué decir.

—Ni modo, ya me las ingeniaré después. —Kanako no se iba a rendir así de fácil, ya había hablado con Arisa por primera vez. Era su deber entablar una amistad como tanto había fantaseado los últimos años.

—Te veré mañana, Arisa. —Antes de alejarse de la mesa de la susodicha, recogió algunos papeles que parecían poder caerse en cualquier momento y los puso bajo un libro.

HidE and SeeKDonde viven las historias. Descúbrelo ahora