Ese día todo tendría que quedar listo. Jorge Armando viajaría al siguiente día y con lo controlador que era en los negocios, igual a su padre, necesitaba dejar todo en orden porque a su regreso tendrían el cierre del año, los empleados se irían de vacaciones y él quería disfrutar tiempo con su hijo, ya ni siquiera consideraba a Leticia en la ecuación.
La mañana fue bastante movida, la ausencia de Alejo era más que evidente, Ela prácticamente estaba haciendo el trabajo de dos personas, sin embargo, ella había podido con todo. Gracias al cielo los siguientes días serían de paz, tendría varias cosas para hacer por ser cierre de año, pero ya no tendría que tantas carreras como hasta ese día.
Ela casi nunca pensaba en lo que se pondría para ir a trabajar, para ella era solo tomar algo de su closet y listo, ella tenía su ropa dividida entre lo que usaba para trabajar y lo que no es para trabajar, pero ese día se detuvo a mirar que ponerse, la reunión de la tarde sería con varios ingenieros, arquitectos y otros socios, así que debía estar muy bien presentada, lo único que tenía claro era que no se colocaría la falda azul de rey.
A la hora exacta de la reunión ya estaba todo dispuesto en la sala de juntas principal, Ela había dispuesto una carpeta para cada uno de los asistentes que habían confirmado su participación en la tarde. Jorge había estado toda la mañana fuera de la oficina y había llegado media hora antes, pero no se habían visto, solo conversado por teléfono para algunos detalles.
Cuando ya estaban los quince invitados en la sala de juntas y Ela estaba dando las ultimas indicaciones a la señora Cristina, para que dirigiera a los del catering a la hora indicada, sintió que alguien la miraba y se giró y encontró a su jefe parado en la puerta de su oficina con los ojos puestos sobre su figura, su rostro no decía mucho, pero para ella fue un tanto extraño, nunca había notado que él la mirara de más, de hecho, era casi invisible para él.
Ella estaba luciendo un vestido blanco con una banda color coral desde su hombro derecho hasta el lado izquierdo de la cadera, sus brazos estaban descubiertos dejando apreciar lo esbeltos y bien formados que estaban. La verdad es que su figura se resaltaba con ese vestido, ese día no tenía otra prenda, solo había llevado un abrigo que tuvo que quitarse en cuanto llegó.
– ¿Pautt, ya llegaron todos? – La cuestionó un par de segundos después.
– Si, señor. Hace un momento llegó el doctor Laponte, solo falta usted, ya iba a avisarle.
– Está bien, entremos entonces. – Le señaló la entrada de la sala de juntas y ella lo miró extrañada.
– ¿Me necesita para algo en la reunión? – Preguntó juntando sus cejas – Es que yo pensé que...
– Claro que la necesito. – La interrumpió y se detuvo junto a ella – ¿Tiene algún problema con eso?
– No, señor. – Claro que si lo tenía, pero no lo iba a reconocer – Es solo que sería mi primera vez con usted en una reunión de este tipo, siempre se encarga Alejo y yo... si, – De inmediato comprendió la razón, era a penas necesario que ella estuviera con él – claro, Alejo no está.
– Correcto. Ibáñez no está y la necesito allí conmigo.
Cristina solo observo la conversación con bastante interés. El señor Jorge era el que menos se parecía físicamente al señor Jacobo, pero era el que tenía más de él en su comportamiento y la forma en que miraba a Ela le llamó mucho la atención, solo sonrió. Ella estaba trabajando en esa empresa desde hacía más de veinte años y había visto muchas cosas.
Ela entró delante de Jorge y todos los presentes hicieron silencio. Se quedó a un lado tratando de llamar la atención de los asistentes lo menos posible. Ella sabía que le tocaría recibirlos, pero no que debería estar en la reunión, así que ahora se sería como un farol en la oscuridad, tanto hombres como mujeres en la reunión la miraban y eso no era algo que le gustara.
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Mírame, Como yo a ti
RomanceJorge Armando Mishaan, ha asumido el control de las empresas de la familia, todo debería estar bien para él, pero no, nada está bien, al parecer todo ha perdido sentido y él siente que su vida no tiene el sabor de antes. Su matrimonio se ha desvanec...
