Capítulo 13. Vive tu vida

11 1 0
                                        

Una vez terminaron la sesión se fueron juntos hasta la casa, era jueves en la tarde y le había dicho a Micaela que no regresaría, ahora tocaba decirle que le dejara ese espacio libre cada quince días.

Realmente anhelaba el momento en el que Leticia quisiera volver a su habitación, en la cama recordó que al llegar se sentaron con Mauricio, el pequeño estaba terminando sus deberes de la escuela y tuvieron un tiempo en familia muy agradable. Cenaron juntos como hacia bastante no sucedía y despidieron a su hijo para que fuera dormir. Cuando iban de camino a las habitaciones, Jorge la atrapó por la cintura, y la envolvió con sus brazos desde atrás, metiendo su rostro en el cuello de ella y aspirando su aroma. Leticia no se lo espera y dio un respingo.

– ¿Qué haces, Jorge? – Gruñó molesta tratando de liberarse.

– Abrazo a mi esposa. – La besó en el cuello y frotó su cadera contra ella haciéndola sentir su deseo – Te necesito, Leti.

– Esto no está bien. Yo... yo no puedo, es demasiado pronto. –Leticia se revolvió en sus brazos y logró zafarse del agarre.

– ¿Demasiado pronto? ¿Catorce años de matrimonio es demasiado pronto? – lo que menos quería Jorge era una confrontación con ella, sobre todo después de la bonita tarde que habían tenido, pero no se esperaba un rechazo tan brutal.

– Ya vas a comenzar, si las terapias van a ser solo para conseguir que me vaya a la cama contigo estas mal, me voy a dormir. ¡Estoy exhausta! – Dio media vuelta y se fue a la habitación que ahora ocupaba.

A Jorge se le estaba haciendo mas habitual de lo que podía admitir, terminar en la ducha autocomplaciéndose mientras pensaba en Leticia. Era una situación que no estaba dispuesto a admitir delante de nadie, ni siquiera a Oscar sería capaz de confesárselo y sentía que se estaba ahogando.

 Era una situación que no estaba dispuesto a admitir delante de nadie, ni siquiera a Oscar sería capaz de confesárselo y sentía que se estaba ahogando

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Las sesiones con el terapeuta continuaron y en esos espacios siempre terminaban sacándose los trastos. ¿Era necesario? Al parecer si, cada uno debía decir lo que le estaba afectando y cada uno fue cayendo en cuenta de sus errores, porque él debía admitir que no solo Leticia los había cometido. Algunas tareas se les estaban asignando y Jorge ponía todo su empeño en ello.

Salir a cenar una vez por semana. Quien pensaría que sería tan difícil. La primera vez que lo hicieron a mediados de marzo fue muy extraño. No sabían de que conversar y hablar requería de esfuerzo.

– Hace mucho no veníamos a este restaurante. – Señaló Jorge tratando de iniciar una conversación con ella. Leticia solo hizo un gesto con su cabeza que no supo como interpretar. – La comida es muy buena. – Comentó después de un par de minutos.

– Si, es buena. – La respuesta tan corta no dio pie a otro mas de momento y se dedicaron a estudiar la carta.

– ¿Has visitado a tu mamá? Preguntó Jorge después de que el mesero se retiró con su pedido.

Mírame, Como yo a tiHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora