~Capitulo 10~

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Narrador Omnisciente 

El bullicio de la gente se escuchaba fuertemente por todo el lugar, como era común en los sitios de comida en la concurrida ciudad, pero ni una sola palabra salía de la mesa de Fat Gum y Tamaki.

El menor se revolvía en su asiento, nervioso. Sabía que no era normal que su jefe permaneciera tanto tiempo en silencio, y menos aún sin su habitual sonrisa.

Tamaki le dedicaba pequeñas miradas temerosas solo para luego volver a fijarse en su plato. Era como si tal suspenso le clavara miles de estacas por todo su cuerpo.

Ambos terminaron su cena y salieron del lugar sin cruzar una sola palabra.

En general, era una noche bastante tranquila, y Fat Gum aprovechó eso para sentarse a descansar en una silla frente al riachuelo.

Tamaki lo imitó.

Pasó un largo rato, y el silencio seguía intacto.

El chico, cuando apenas estaba reuniendo valor para preguntar qué pasaba, fue sorprendido por las palabras del mayor.

—¿Por qué no me lo contaste?

Tamaki lo miró confundido, a pesar de que algo dentro suyo le decía que estaba pasando. 

—¿D-de qué habla, señor Fat Gum?

De tu relación con ella...—respondió él, mirando hacía lo lejos.

No hacían falta más palabras para que a Tamaki le quedara claro a qué se refería.

Las manos del chico empezaron a sudar, y él, en vano, intentó secarlas con la tela de su traje.

Los nervios y la preocupación se empezaron a mezclar en su estómago.

Sabía que pasaría. Lo sabía en lo más profundo de si, pero nunca quiso que fuera tan rápido. 

Y luego de retenerlo por tanto tiempo, las palabras salieron expulsadas como si de vómito se tratase.

—Y-yo... s-señor F-Fat Gum... —tragó saliva, las palabras se atoraban en su garganta— ¡L-lo siento! ¡L-lo siento m-mucho! ¡S-sé que hice m-mal! ¡P-pero no... no s-sé qué m-me pasó! O... o sí...

Su respiración se aceleró. Las manos le temblaban tanto que no podía mantenerlas quietas sobre sus piernas. Bajó la mirada, apretando los labios con fuerza mientras luchaba por no romperse ahí mismo.

—Y-yo s-solo... n-no e-estoy de su l-lado...—soltó una especie de sollozo contenido y se llevó una mano al pecho—. P-prometo que... q-que n-nunca q-quise d-decepcionarlo...

Las palabras enredadas del chico salían deprisa de su boca. No sabía bien qué decir. Tenía su mente totalmente nublada y las palabras no salían con coherencia de su boca, así que prefirió solo callar.

Se sentía al borde del colapso.

—L-lo siento... n-no merezco q-que me disculpe... y l-le prometo que a-aceptaré c-cualquier castigo que m-me imponga... —miró a Fat Gum directamente a los ojos. A pesar de que su mandíbula temblaba, su mirada era firme—.—P-pero antes tiene que s-saber que... q-que esto no es tan s-simple como parece... —trató de sostener la mirada de Fat Gum, aunque las palabras le costaban cada vez más—. N-no todo es blanco o negro... y l-los héroes... ¡n-no han querido ver todo el panorama!

Tamaki bajó la cabeza, frustrado.

—E-ella es el resultado d-de todo lo que está m-mal con este sistema... c-cómo tratamos a l-las personas que no encajan... q-que fueron dañadas... ¡y luego las condenamos por no actuar como si estuvieran sanas!

𝗞𝗜𝗡𝗧𝗦𝗨𝗚𝗜 [𝑻𝑨𝑴𝑨𝑲𝑰 𝑨𝑴𝑨𝑱𝑰𝑲𝑰 +18]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora