Capítulo 3

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Aunque Sakura no viviera sola, sentía que era todo lo contrario, Asmita siempre meditaba o estaba en su habitación, la joven se aburría por estar así. Lo mejor que pudo hacer era ir de templo en templo y conocer a los guardianes de estos, Kardia y Manigoldo eran igual de terribles, Degel se aseguro de que no estuviera sola con ellos dos cerca

Sage decidió empezar a entrenarla con el manejo del cosmos, pero aún así necesitaba un maestro a tiempo completo, Asmita sería su maestro, el rubio no se pudo negar

-Dado que debo enseñarte, harás todo lo que yo diga, ¿Entendido?-

-Si, señor-

-No me llames señor-

-¿Maestro entonces?-

-No te estoy entrenando por gusto-

-¿Entonces como?-

-Solo Asmita-

-Entendido y anotado-el rubio solo suspiro con resignación-¿Y que vamos a hacer hoy?, Escuché que se pueden romper rocas gigantes de un solo golpe y...-

-Nada de eso, no eres más que un bebé dando sus primeros pasos, no pienses en correr siquiera-el rubio no tenía paciencia-debes aprender sobre el cosmo, a sentirlo, controlarlo-

-¿Cómo se hace eso?-

-Meditando-la joven puso cara de querer irse-te puedes ir, pero no te entrenaré por más que el Patriarca lo ordene-

-Si-la joven se acomodo para imitar la postura del guerrero-¿Ahora que más?-

-Relaja tu cuerpo, libera de tu mente todo, dejala en blanco, solo así podrás sentir el cosmos-

-Bien-la joven solo cerro los ojos mientras esperaba que algo sucediera

-No estás meditando-

-¿Cómo sabe eso sí no me ve?-

-El hecho de que tenga mi vista sellada, no significa que no pueda sentir los latidos de tu corazón o la agitación de tu respiración-eso fue sorprendente-solo hazlo, no lo intentes-

-¿Cómo quiere que haga algo sin intentarlo primero?-

-Hazlo y ya-

-Esta bien, ya voy-

-Impaciente y testaruda-

La joven volvió a intentarlo, debía vaciar su mente, debía hacerlo y no intentarlo, aunque no supiera que significaba eso. De repente se sintió muy relajada, como si todas las preocupaciones del mundo se hubieran ido, no sabía si se había quedado dormida

De la nada un golpe en la cara le hizo ver qué no, frente a ella estaba una mujer que era simplemente sensual, totalmente vestida de negro y con una mirada de odio puro dirigida hacia ella.

-Eres una maldita-volvio a golpearla en la cara con fuerza, su labio se parió y un poco de sangre le escurrió por el costado-debiste morirte hace siglos, por tu culpa el señor Hades me ha olvidado, todo por ti-

-¿Pero yo que te hice?-pregunto asustada-ni siquiera te conozco-

-¡Cállate maldita!-se enfureció aún más-no sé que te vio mi señor, nunca debiste existir, Persefone-

-¿Cómo me llamaste?-pregunto confundida, el nombre le sonaba de algo

Antes de que la mujer pudiera repetirlo, el piso debajo de ella se rompió y cayó al vacío, obviamente grito

Antes de que la mujer pudiera repetirlo, el piso debajo de ella se rompió y cayó al vacío, obviamente grito

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