Miraba el reloj, sin estar conciente de el, solo miraba las agujas como se movían y ni me di cuenta de la hora, las siete y cuarto, solo faltaban 3 horas para las diez, la hora de irme de aquí, irme de esta pocilga donde estuve tres años esperando la respuesta o quizás el momento oportuno para salir de aquí, de hecho, no tengo que salir de aquí, solo necesitó mi familia alrededor de la cama y yo acostado con cara moribunda y la carta de despedida seré yo hablándoles de que me iré.
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