-En algunas semanas, serás una larcha feliz.- Newt sonrió mientras se acercaba a Mara, quien estaba sentada bajo un árbol cerca de la casa de madera, llevando dos sándwiches de jamón y queso. Se sentó frente a ella y le dio un sándwich, que ella tomo con alegría. No se había dado cuenta de cuan hambrienta estaba hasta que empezó a comer, y antes de que lo sepa, su comida desapareció. -Maldita sea, comes como un maldito cerdo, novata.- Newt rió mientras mordía su sándwich.
-Tengo hambre.- Dijo Mara, haciendo que Newt ría de nuevo. Trago la comida y miro a Newt terminar de comer su sándwich, en realidad era algo atractivo. -Sabes, me estas llamando 'novata', lo que sea eso, pero nunca preguntaste por mi nombre.
-Eso es porque todos los larchos nuevos los llamamos novatos. Una vez al mes llega uno nuevo, por lo que preguntare por tu nombre el próximo mes, novata.- Sonrió, mientras miraba los ojos de Mara.
-Bien, es Mara.- Le dijo, esperando que la llamara Mara en vez de novata, estaba comenzando a irritarla un poco. Lo único que podía recordar era su nombre, y él ni siquiera lo ocupaba.
-Okay, novata.- Sonrió de nuevo, mirando los ojos de color chocolate de Mara, iguales a los de él. -Hay tres reglas en el Área, mejor te las digo ahora, antes de que te metas en problemas, pero sin preguntas. Aun no hay respuestas para ti.- Dijo, cambiando de tema. -Regla uno, haz tu trabajo, el cual tendrás en unos días. Regla dos, nunca hagas daño a otro aldeano, o Alby va a lanzarte por el acantilado. Ultima, pero no menos importante, Regla tres. Nunca, pero nunca, dejes la Aldea. Entra al laberinto y estas muerta. La maldita cosa es una pesadilla.- Newt explico, temor se reflejó en sus ojos al decir lo último. Tal vez algo le sucedió en el laberinto. Algo malo.
-¿Era ese el lugar en el que me encontraste? ¿El laberinto?- Pregunto, este laberinto la intrigaba. Era un puzle esperando a ser resolvió, y ella quería resolverlo.
-Justo fuera de esas puertas.- Respuesta, apuntando a una de las aberturas en la pared solida. No hay manera de que me hayan encontrado ahí, pensó ella. No había una abertura ahí antes. Newt sintió su confusión, y una sonrisa se dibujó en su rostro. -Se mueven. Todas las noches se cierran.
-¿Qué?- Las paredes eran sólidas, no había manera en la que se puedan mover. -No hay manera en que esas paredes se muevan. No juegues conmigo, garlopo.- La palabra 'garlopo' salió de su boca con naturalidad, sorprendiendo a Mara. Llevaba menos de una hora en ese lugar y ya estaba ocupando las palabras del Área.
-Estas empezando a entender, ¿No, novata?- Newt rió,- Buena esa.-
Los dos se sentaron en silencio por un rato, Mara mirando el lugar a su alrededor. No entendía como podía sentirse como en casa en un lugar en el que llevaba menos de un día, era extraño pero aliviador. Se sentía como si estuviera en casa, pero no lo estaba, y lo sabía. El misterioso lugar la llamaba, lo amaba. Debía ser muy curiosa, pensó. Todo sin una respuesta, se sentía obligada a resolverlo. A resolver este laberinto.
-Te dejare para que mires si eres tan curiosa. Tengo que ver a Nick de todas formas. Te veo luego, novata.- Newt sonrió mientras se levantaba y se fue. Mara lo vio irse, dándose cuenta de la leve cojera mientras caminaba. ¿Cómo se hizo eso? Mara se preguntó. Le iba a preguntar cuando pueda, pero no quería que se enojara.
Mara se sentó contra el árbol por un rato, aun se sentía algo débil por el ataque de pánico, por lo que vio al resto de los chicos trabajar. Eran la una en punto luego del almuerzo, los chicos empezaron a trabajar después de su descanso. Principalmente vio a los chicos trabajar en el área de granja. Newt se les unió, después de desaparecer en la cabaña de madera. Mientras miraba, un chico levanto la vista hacia ella, percatándose de su mirada y sonrió. Tenía pelo castaño, por el cual paso su mano mientras observaba a Mara, sus ojos verdes esmeralda conectados con los de ella, pero no de una manera incomoda. Newt tiro de su manga, causando que la atención del chico deje a Mara y vuelva a su trabajo.
Luego de un rato, se aburrió de ver a los chicos trabajar por lo que se levantó y camino a la cabaña de madera, interesada en lo que había adentro. Se acercó a la puerta de madera y cuidadosamente la abrió. La primera cosa que Mara noto fue una escalera chueca, los escalones estaban todos chuecos y en distintas direcciones. Las paredes estaban cubiertas de un tapiz oscuro, la mayor parte estaba despegándose de las paredes, revelando la madera. El suelo estaba lleno de hoyos y tablas faltantes. Solo habían algunas decoraciones a la vista, una maceta sucia ubicada en una mesa de solo tres patas, y una pintura a blanco y negro colgando de la madera en la pared, esta contenía una mujer vestida de una manera antigua y elegante, su expresión era nula. ¿Quién era ella? ¿Era ella la dueña del lugar? Mara no recordaba ver a otras chicas en la Aldea, ella era la única.
El lugar daba una sensación extraña, como las películas de terror. Luces tenues en el techo iluminaban la habitación, pero eso confundió a Mara, ¿Cómo podría haber electricidad en un lugar como este? No entendía como un lugar mal construido como ese podía tener electricidad.
-Miren, es la nueva chica novata.- Una voz dijo detrás de Mara, se giró para ver la cara del chico. Un chico cubierto en acné estaba parado en la puerta, rodeado de chicos, quienes también reían. El chico se veía de unos quince años, era alto y delgado, pero no tenía muchos músculos. Tenía el pelo negro, pero una cosa sobresalía más en su cara. Su nariz. Era como una papa deformada. -¿Estas perdida? ¿Ya te hiciste en los pantalones, larcha? Probablemente ya te crees mucho por ser la única y primera chica, ¿no?
-Mi nombre es Mara, llámame así. No como se te dé la gana llamarme.- Respondió, mirando al que ya se había vuelto su enemigo ceñuda. Se dio la vuelta y comenzó a caminar, pero dos de los amigos del pelinegro tomaron a Mara por los brazos y la giraron, los habría golpeado pero no quería romper una de las tres reglas en el primer día. -¡Suéltame!
-Te llamare como quiera, larcha. Creo que tenemos a una fiera aquí, chicos.- El pelinegro dijo, caminando hacia Mara con sus brazos cruzados. Mara alzo las cejas y lo miro, no pensaba echarse atrás por un chico que parecía menor que ella.
-Escucha, idiota. No me importa si crees ser el duro aquí. Ahora, tengo una pregunta para ti, y la vas a responder. Luego, vas a sacar a tu estúpido trasero de aquí. ¿Entiendes?- Mara espero la respuesta, algunos de los chicos rieron, pero otros se mantuvieron callados.
-¿Cuál es la pregunta, entonces?- Respondió con una sonrisa egocéntrica. Se veía como si estuviera planeando algo.
-¿Dónde está Nick?- Mara pregunto impaciente, los chicos a su alrededor rieron ante la pregunta. ¿Qué era tan divertido? Quería preguntarle a ese tal Nick algunas cosas, y quería que este "chico rudo" le diga dónde está.
-Arriba. Pero novatos no están autorizados a ver a alguien que ha sido... cogido. Newt y Alby no te dejaran.- El chico advirtió a Mara con una sonrisa asomándose por sus labios.
-¿Así que ahora sigues las reglas?- Mara bufo, este chico era una broma total.
Antes de que alguien respondiera la puerta de madera se abrió, el chico castaño de hace un rato entro a la habitación. Se detuvo cuando se percató de las miradas de todos, incluso la de Mara. -¿Problema?- Pregunto, su áspera voz sonaba cansada. Sudor goteaba desde su pelo hasta el suelo de madera. Llevaba una grande bolsa de cosas sobre su hombro derecho, probablemente llevaba comida.
-La novata estaba a punto de visitar al larcha de arriba.- El bully sonrió, mirando al otro chico, por la manera en la que hablaban se veían como amigos, que no se llevaban bien.
-En realidad, ella viene conmigo.
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Her ✄ Newt | Español |
FanfictionFase uno: El Laberinto Todos los que entran al Claro lo hacen por la caja, pero ella despertó en el laberinto. Un novato viene cada mes, pero cuando ella llega la siguen dos más. Ella es distinta. La primera chica en el Claro con sesenta chicos. Su...