El precipicio empieza a tornarse oscuro, toda la rabia de la tristeza de aquel lo persigue y este huye lo más rápido que puede. Esta misma hizo que el personaje se enamorase del dolor, dándole toda la fuerza que necesitase creándose suavemente siluetas de ira.
La molestia es demasiada, a tal punto que quiere apoderarse del espacio de paz del hombre.
Con el tiempo cuenta se dio cuenta que huir no solucionaría nada así que dejó que todo el furor lo atraviese y al instante que su alma se intentó mutilar, esta misma irritación desapareció. La cólera dejó de ser para ser algo más pequeño dándole paso a pequeñas gotas sonrientes.
Él siguió caminando en la superficie del abismo dándole un refugio a sus malestares para que dejen de sufrir. Ahora ya no queda absolutamente nada en ese plano, por lo que él y el abismo se vuelven a encontrar.Con la mirada hacia el abismo este nota un pequeño resplandor, se llega a oír una gran marea. Pero no se logra ver hacia donde corren las aguas.
Este se arma de valor, pero ¿Cómo tirarte a un abismo y esperar que haya un río que te lleve a un lindo bosque?
Lleno de determinación da un salto de fe con el miedo a morir. Sin embargo todo pasó tan rápido que cuando al agua cayó, estas aguas lo trataron suavemente y el destino de la corriente lo llevó a un mundo completamente desconocido. Aunque quizá en otra vida el hombre cree que conozca a este mundo de antes.
En este nuevo lugar se trajo un poco del miedo del abismo, pero la hermosa naturaleza del bosque quema su miedo para después darle un calor que enamora a su vitalidad.El corazón del abismo es muy bonito porque coincide con el hombre, aquí se siente realmente él mismo porque con una mirada fría se fija en los cielos afanándose de que la oscuridad y la luna cuidan de él. Cuando el sol se va este vuelve a mirar a través de su alma haciendo todo desaparecer como aquellos pensamientos que matan la vida de la que al amanecer es a la que anhelas mantener. Hoy no escucho nada más que el silencio para gritar desde aquella voz que en mi mente encuentro mientras poco a poco todo lo demás se va desvaneciendo y en son de mi alma admito que me gustan mucho los colores, pero cómo compartir su oscuridad que me desarma... nunca me gustó compartir, pero tal vez aquí mis piezas deseen encajar.
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