Iba de un lado a otro por toda mi habitación en busca de las cosas que tenía que llevar para el viaje, todo en el piso tirado por doquier, ropa, dibujos, lápices, me obstruían al paso haciendo que saltara en cada movimiento
Busque lo que iba a llevar y lo tiraba en la maleta esperando que en algún momento cierre
- Vos pensas que eso va a cerrar así? – di un brinco al escuchar una voz masculina atrás mío, cuando me di la vuelta me encontré con un pelinegro recostado en el marco de mi puerta, es igual a su hermano – Te ayudo?
- Si, por favor, siento que no voy a terminar nunca – dije volteando a ver todo el desorden, el soltó una carcajada para empezar a ayudarme
- Creo que mejor empezamos ordenando todo esto – se acercó a las cosas que tenía tiradas, no le preste mucha atención a lo que agarraba, ojalá me hubiera fijado
- Zoe, que es esto? – cuando voltee a verlo, el sostenía una hoja en la cual había escrito, el la leía atento, me acerque lentamente esperando a que no sea lo que pensaba, pero si lo era, una hoja de mi libreta
Corro, pero no puedo esconderme
Huyendo de mi pasado
Todo lo que hice
¿No fui suficiente?
Eso es lo único q pasa por mi cabeza
Todo mi dolor y todas tus excusas
Alguien que te ama no hace esto
Solo intento olvidarlo
Pero me sigue a cada paso que doy
- Bill, no toques esto, por favor – mi voz fue suave, se lo quiete de las manos para dejarlo en mi libreta, el me miraba, lo había leído – No se lo digas a nadie, Bill, por favor
El no respondió, yo me empecé a alarmar, pero todo se esfumo cuando me rodeo con sus brazos, una cálida sensación inundo mi pecho al estar cerca del chico
- No voy a decir nada – hablo el chico, haciendo que me calmara aún más – Dale, te ayudo con lo que queda
Así estuvimos gran parte de la mañana, ordenamos las cosas mientras hablábamos de cosas sin sentido, recuerdos, chistes y risas fue lo único que se escuchaba salir de mi puerta, estar con Bill era divertido, sentía que me entendía con tan poco
Cuando terminamos todo estaba en su lugar y mis cosas estaban listas para el viaje, nos miramos entre nosotros, no fueron necesarias palabras para saber lo que pensaba el otro, corrimos desde la punta de mi cuarto hasta mi cama dando un salto, haciendo que revotemos en ella, nos empezamos a reír, pero esas risas se convirtieron en un grito cuando escuchamos una voz
- Cálmense! – cuando voltee a ver quién era, lo puede visualizar en la entrada del cuarto, pero no estaba solo, venía con una de mis amigas – Que paso acá?
- Bilisito me ayudo a ordenar y a hacer mi maleta, hoy nos vamos – dije con obviedad volteando a ver al chico que se encontraba conmigo, el cual solo asentía con cada palabra que decía
- Bilisito? – pregunto mi amiga extrañada
- Si... niño mono es mucho mejor – dijo el del apodo acercándose a mi dejando un beso en mi cabeza y sentándole en el medio de mí y su hermano, aplastándonos
- Tom, para – dijo el pelinegro que estaba por caerse de la cama, yo hubiera esta igual a él si no fuera porque el nombrado me agarraba de la cintura evitando que me cayera
Ellos discutían, pero note que Mireya seguía parada viendo todo, me separe lentamente del agarre de Tom y me acerque a ella
- Qué pasa? – le pregunte preocupada, ella solo miro hacia los chicos asegurándose que no vean y tiro de mi mano sacándome del cuarto – Mire, ¿qué pasa? me asustas
