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Un club nocturno, lugares donde la discreción no funciona, es un lugar donde vas a buscar diversión, buena bebida y buenos espectáculos, drogas, sexo y alcohol, humo perfume y electricidad entre los cuerpos es lo que encuentras en estos lugares, vasos centellantes de distintos colores, sonrisas coquetas y miradas cómplices, un lugar donde te descontrolas y tu libido sube, tienes aventuras de una noches y te enredas con una o dos personas. 

Tenjiku era un club nocturno prestigioso y de muy restringida entrada, uno de los mas exclusivos de la ciudad no solo por sus espectáculos si no también por sus propietarios. La fila para entrar era interminable para algunos pero valía la pena la espera, hermosas omegas con voluptuosas curvas y omegas masculinos deseables y seductores daban espectáculos de baile para deleite de los clientes, servían las mesas con ropas cortas y ajustadas incitando al pecado y a la banca rota, ofrecían buena bebida y un buen ambiente, no cabía tiempo para el descanso. 

Su dueño y anfitrión era un omega de tez morena y cabello blanco, ojos color violeta y un aroma como a zarzamora, su personalidad era un poco caótica e impredecible, podía ser la persona más dulce y amorosa que conozca pero también la más desalmada y cruel que existía, su nombre era Izana Kurokawa un nombre temido en el bajo mundo, el junto a sus compañeros habían creado un imperio en poco tiempo y Tenjiku era aclamado por muchos


-Me estas diciendo que que en un mes nuestras ventas bajaron un Cinco por ciento y que en tres meses llegaron a quince por ciento?-      dijo el omega de tez morena molesto por los resultados contables que le reportaba su administrador, el mismo supervisaba sus clubes y sabía que siempre estaban llenos. Izana se encontraba sentado un enorme sofá de su oficina mirando a sus subordinados a los que ocasionalmente llamaba amigos y compañeros, no se encontraba muy contento por lo que su administrador le contaba. 

-No se que pasa Izana, pero las ventas están bajando de una manera inexplicable, el club sigue lleno hasta reventar pero la fila de espera ya no es tan larga-     dijo un alfa de cabello blanco y ojos negros, su tez blanca y relativamente alto, Hajime Kokonoi al que apodaban Koko, un adicto al dinero y tacaño por sobre todo, no gastaba dinero en mujeres u omegas jamas, y todos sus favores los cobraba sin falta, pero era un perfecto administrador.

-Hay bares nuevos en la zona-     dijo Yasuhiro Muto, un alfa enorme que la mayoría del tiempo se mantiene callado y sereno pero que su silencio prometía muerte si metías las narices donde no debías, un alfa alto y corpulento de cabello rubio y ojos marrón y uno de los torturadores de Tenjiku cuando se necesitaban sus servicios.

-Eso no es nada nuevo, lo nuevo es que vallamos en picada-     dijo Ran, el mayor de los hermanos Haitani, un alfa alto y delgado de cabello corto violeta con líneas negras, piel clara y ojos negros, demasiado atractivo según algunos.

-Por lo que he investigado, hay un nuevo club en la zona, solo habré unas veces a la semana y se llenan a tope, y las filas son de espera de hasta tres horas-     dijo Rindou el menor de los Haitani, un alfa un poco mas bajo que su hermano con su cabello un poco mas largo pero del mismo color, con un carácter un poco mas alocado y carismático.

-Solo abren unas tantas veces al mes?-     dijo Izana casi en un grito; ¿tan bueno era que sólo abría un par de veces al mes?, eso le molesto mucho    -Haitani irán a ese lugar y me dirán por que carajos es tan popular o que hacen de extraordinario, Mutó iras con ellos para evitar que los metan presos, que no los descubran-   Dijo de manera seria como advertencia a lo que decía, Izana sabia lo muy idiotas e impulsivos que podían ser los hermanos, aparte de que se irían a coger al primer omega que encontraran y no encontrarían nada, solo esperaba que Muto siendo el alfa serio que era pudiera controlarlos 

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