Ran estaba muy satisfecho al ver cada omega que bailaba en el escenario, estos era hermosos y estaba de acuerdo que valía la pena estar ahí y pagar los costos altos del lugar, tendría un privado con algún omega o beta de collar verde con el que posiblemente follaría y luego se iría a casa, ya había visto demasiado y sabia muy bien como explicar el por que de sus bajas, el lugar en si era una sensación.
Pero cuando iba a levantarse las luces se apagaron mostrando solo es resplandor del escenario lo que llamo a la curiosidad de muchos, incluidos el. El escenario iluminado con leves luces color carmesí y humo de colores daba lugar a la expectativa, de entre el humo surgió un hermoso chico de cabello esponjoso color melocotón, su piel blanca y su cuerpo perfectamente curvilíneo que parecía brillar con las luces le pareció perfecto, llevaba una chaqueta corta que le daba aire sensual y su sonrisa coqueta que hipnotizaba a todos.
Su movimiento era lento, calculado, lleno de una elegancia peligrosa que parecía llamarlos al pecado; Ran y Rindou se inclinaron hacia adelante sin darse cuenta y sus miradas se cruzaron por un momento, los movimientos sensuales que hacia el omega le daban muchas ideas y un leve gruñido de Rindou le hizo tensarse, ambos lo sabían esa noche por primera vez no querían compartir, lastimosamente noto que el omega llevaba collar rojo por lo tanto podría verlo pero no tocarlo a menos que el se dejara, entonces miro a su hermano quien le regreso la mirada como si pudiesen comunicarse sin hablar, los Haitani eran tan unidos que compartían todo, incluso sus novias pero extrañamente esa noche ninguno quería hacerlo, Rin tenia claro que esa noche se quedaría con ese omega aunque tuviera que pasar por sobre su hermano, Ran por otro lado mostro sutilmente el arma que llevaba en su cinturón, esa situación se volvería caótica en muy poco tiempo.
Justo cuando la tensión se volvía palpable otra luz ilumino el escenario mostrando a otro bailarín, mismo cuerpo y misma piel y sensualidad pero su cabello de color celeste, con unos enormes ojos zafiro que hizo que Rin gruñera satisfecho, esa noche ninguno necesitaba compartir, llenos de fascinación y atracción que podría convertirse en obsesión.
Ambos se levantaron para caminaron lentamente hacia la barra para preguntar como podían conseguir un privado con los dos algodones que acababan de ver bailar buscando un acercamiento con ambos.
Ran escuchaba la música de ritmo lento mientras se reclinaba en el sillón del área privada donde esperaba con una copa de Vodka en su mano y esa sonrisa de suficiencia y arrogancia. Escucho la puerta abrirse y su cuerpo se estremeció, su algodón ya había llegado y caminaba con paso firme. Las luces bajaron un poco con mezclas entre rojos y ámbar, el omega no dijo ni una palabra solo se detuvo frente a Ran cruzando sus brazos con una enorme sonrisa como si esperase algo, el alfa lo miro esperando que dijera algo pero este solo camino al escenario con sensualidad conociendo el efecto que causaba, cada movimiento calculado para robar suspiros tanteando el terreno peligroso, el omega lo noto, noto como la mirada del alfa parecía ser mas fiera y el gustoso de la atención movía sus caderas con sensualidad dejando de moverse cuando la música se detuvo un momento para dar a escuchar otra canción pero el omega no siguió bailando
-Parece como si quisieses devorarme- dijo el omega hacia Ran sin borrar la sonrisa de su rostro
-Oh bueno, me gustan los bocadillos de media noche-
-Yo no soy un simple bocadillo-
-Pero te vez tan delicioso como uno-
-Descarado- respondió el omega
-Que puedo decir, es mi marca personal- dijo Ran con anticipación, su vida daría un giro desde esa noche
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Pofta
FanfictionEl placer y la lujuria es el mejor mercado para un club nocturno, Tokyo Revenger
