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Koko no era alguien acostumbrado al rechazo, el dinero mueve el mundo y el estaba acostumbrado a moverlo a su antojo, desde niño tenia un talento innato para hacer negocios y con quien hacerlos, lo cual lo llevo a ser confiado, omegas y betas caían fáciles si miraban un fajo de billetes y el solo los agitaba y obtenía lo que quería, pero llevaba algunos meses detrás de ese omega de mirada fría. 

Inupi no se impresionaba fácil, no tenia lujos y consideraba lo material neta mente innecesario  pues cuando morías no llevabas nada, eso lo aprendió a muy corta edad cuando perdió a su familia en un incendio, el fue el único sobreviviente y había perdido todo, de no ser por Manjiro Sano quien sabe donde hubiese ido a parar, llevaba unos meses siendo acosado por ese alfa persistente que lo atosigaba con regalos costosos que educadamente rechazaba, ese era otro día en que el alfa estaba fuera de su departamento (Que no sabia como había obtenido su dirección) y que esperaba a que saliera.

-Buenos días-     dijo viendo al alfa preguntándose de que trabajaba este que parecía tener suficiente tiempo libre para poder visitarlo tres veces a la semana 

-Que tal estas esta mañana, veo que vas de salida-     dijo este de manera educada, el alfa siempre era cordial, educado y respetuoso lo que había hecho que Inupi no le botara los dientes todavía

-Es día de voluntariado-      

-De que?-     dijo el alfa siguiendo al omega que había comenzado a caminar para salir del edificio, Inupi noto al alfa seguirlo y en ese momento no quería su presencia cerca

-Mira Kokonui este es uno de los días mas importantes de mi semana, por lo tanto me gustaría que no me molestes con regalos no deseados o exhibiciones de tu gran poder adquisitivo que solo demuestran tu ímpetu en comprarme-     dijo encarando al alfa en el estacionamiento de su edificio, Koko levanto sus manos en señal de paz 

-Créeme ya me quedo mas que claro que no puedo demostrarte mis intenciones de esa forma, asi que por hoy solo quisiera conocer mas de ti, solo me gustaría acompañarte-     

-Bien, harás lo que te diga y no te quejaras de nada- 

-No diré ni una palabra que pueda causarte molestia-     el omega lo observo entrecerrando los ojos por un momento, pero no le negó a acompañarlo 

-Bien entonces vamos-     dijo guiándolo hasta una motocicleta, una Yamaha RZ350 muy bien cuidada, Koko admiraba embobado como el omega se subía a esta y la manejaba perfectamente a pesar de usar tacones     -Sube, haremos la primera parada-


Kokonui había sido llevado a los suburbios, a una casa de dos pisos que se miraba medianamente grande, con juguetes regados en el jardín, al entrar percibió olor a jabón y leche, llantos de bebes y gritos de infantes, conto doce niños en menos de cinco minutos, no entendía que hacia ahí o por que el omega estaba ahí, Inupi le había dado un pequeño bebé de rizada melena azabache para que le diese un biberón el cual devoraba como si fuese el ultimo que comería.

-Tu encárgate de el, es el mas tranquilo así que no te dará problemas-     le había dicho el omega y se había perdido entre casa con los demás niños, durante ese día el alfa aprendió como cambiar un pañal molestándose que el mocoso orinara su camisa de diseñador y como parecía reír cuando lo hacia, como calmar el llanto de un bebé desesperándose un poco por que no sabia por que lloraba, como este tomaba siestas cortas y comía cada cierto tiempo como si nunca se llenara, una beta que parecía ser la madre de todos los niños le explicaba con paciencia cada cosa y parecía orgullosa cuando lo hacia bien.


-¿Que es este lugar?-     pregunto al omega después de salir de la casa en la que pasaron todo el día

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⏰ Última actualización: Jan 06 ⏰

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