Foca

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Daria se cansó de aporrear la puerta pero Nastia no abrió. Se limito a contestarle una vez y eso fue todo.

-Ve a otro lado.

-¡Pero es mi habitación!- grito la pelirroja golpeando la puerta tan fuerte como podía.

Pero Nastia no volvió a responder y Daria tuvo que darse por vencida e ir a buscar cobijo a otro lugar.

Con un suspiro fue a la habitación que hacia poco compartió con Thalia, la musa de la comedia. Pero Thalia pretendió usarla como árbol en una de las obras que se encontraba ensayando y Daria salió de ahí molesta.

-¡A Mel no le habría importado! - grito la rubia molesta con Daria por negarce.

-¡Pues yo no soy Melpomene! ¡Deberías ir a buscarla al inframundo!- respondió la pelirroja para escuchar un zapato golpear la pared donde antes había estado su cabeza. Nada ponía de peor humor a Thalia que el recordarle que su hermana estaba atrapada en el inframundo.

Fue con Euterpe, musa de la música  quien estaba tocando una lira, Daria se recostó en la cama y estaba por quedarse dormida cuando de pronto el sonido de un tambor retumbo en sus oídos.

-¡Ay, Euterpe! ¿Qué es eso?

-Una nueva melodía que estoy practicando, fusiona la melodía de la lira con la de este tambor... ahora no se escucha muy bien pero quedará exquisita, ya lo veras.

Molesta, Daria pisoteo hasta la habitación de Polimnia quien cantaba en un tono tan agudo que Daria pensó que la cristalería del templo estallaria en mil pedazos... otra vez.

Decidió que sus tímpanos no resistirian y se alejo.

Llego a la habitación de Terpsicore pero esta bailaba una extraña danza que Daria encontró algo aterradora. Core se retorcía y saltaba y luego se contorcionaba. Pensó que de quedarse dormida viendo eso seguro tendria pesadillas.

Continuo su camino hasta que llego a la habitación de Erato pero esta no le agradaba, olía demasiado a flores y todo ahi era rosa y peludo. La musa pelirrosa la miro y sonrió.

-Daria, al fin viniste. Te prometí hablarte sobre esas posiciones tan encantadoras.

Daria recordó que Erato tenía días queriendo hablar con ella sobre relaciones íntimas puesto que se había enterado que Daria tenía un amante. Nadie sabía que se trataba de Ares, se habrían escandalizado pero había un hombre y Erato se conformaba con eso. Le habia dicho que tenía perfumes y accesorios que ella y su amor disfrutarian mucho y Daria decidió correr.

-No, lo siento Erato, pero... yo... esque, Nastia me esta esperando... deberá ser en otro momento.

Salió directamente a su habitación a rogarle a Nastia que le abrirse. Pero Nastia de nuevo no respondió.

-¿Qué es lo que estás haciendo? Te escucho. Se que estás ahí... por favor ábreme Nastia. Quiero dormir... ¡y todas aquí estan locas!

Lloro en la puerta mientras escuchaba escandalo en su habitación.

-¡No toques mis cosas Nastia! ¡Ya veras cuando llegue Apolo! Le diré que no me haz dejado entrar y que fuiste grosera y me ignoraste...

Golpeo la puerta de nuevo pero solo escucho un golpe del otro lado, como si un mueble se hubiese caído.

-¡Nastia! Creí que eramos amigas...

Y eso era lo que más le dolia. Ella pensaba que al fin se estaban llevando mejor, de todas las musas Nastia era la menos... excéntrica por decir algo, era la que más le agradaba. Era seria pero siempre amable y en las madrugadas, en sus platicas antes de dormir solían tener charlas muy amenas sobre lo que sea que pensaran.

El corazón de Daria se estrujo al pensar en que Nastia seguro ya estaría harta de ella, por eso la había echado.

Se sentó en la puerta y se hizo un ovillo, cuando llegara Apolo y la viera en tan deplorable estado, seguro Nastia recibiría un fuerte castigo. Sin darse cuenta se quedó dormida. Lo que la despertó un par de horas después fue la puerta abriéndose, lo que provocó que la pelirroja callese hacia atrás y se golpeara la cabeza contra el suelo.

Chilló y se sobo la nuca mientras pensaba que de verdad se había herido. Tanto que tenía visiones pues una foca la miraba desde arriba.

Se río de ella. ¿Qué haría una foca dentro del templo de Apolo?

Se levanto aún sobando su cabeza y la miro. La foca seguía sus movimientos con sus ojillos negros.

Daria acerco su mano y la toco.

-Eres real... - se puso de rodillas frente a ella - ¿que haces aquí?... ohhh ahora si Nastia estará en problemas, ¿como se le ocurrió traer una foca aquí? Iré por Urania... seguro la va a regañar.

Con una enorme sonrisa se levanto para ir por la madre de Nastia pero la foca le dio un porrazo en las piernas con su cola tan fuerte que la tiro al suelo.

-Ay... me dolió - se volvió hacia la foca que emitió un sonido horrible - ¿por que hiciste eso?

La foca hizo de nuevo ese sonido y movió su cabeza en negación.

-¿No? ¿No quieres que llame a Urania?

La foca de nuevo negó.

-Pero Nastia hizo mal. No podemos traer animales al templo. Apolo nos lo ha prohibido.

La foca la miro y entrecerro los ojos.

-De acuerdo si, yo he metido a mis leopardos pero, ellos no han hecho este desastre. Mira, esta todo hecho un caos.

La foca se movió intranquila.

-Ya veo... lo hiciste sin querer... no te culpo.

El animal asintió avergonzada.

-Bien, creo que puedo vivir contigo... pero ¿donde esta Nastia? No la vi salir.

La foca hizo de nuevo ese sonido estridente y Daria comprendió todo.

-Ah... ¡eres tu! - se cubrió la boca para cubrir el grito. - ¡Nastia! ¡Eres una foca!

La foca hizo un sonido y se cubrió la cara con sus aletas.

-Ay no... no, descuida. Haremos algo... no... no te quedaras como foca para siempre. Yo... iré con Apolo y...

La foca la golpeo en la cabeza con una aleta y Daria recordó el enamoramiento que Nastia profesaba por el astro.

-No. Apolo no... seria vergonzoso que te viera en ese estado. Pero ¿entonces quien? ¿Quién podría... ayu...? No...

Sabía quién era la persona más "indicada" para ayudarles con un dilema así pero no le agradaba la idea de ir con él.

-Vamos... iremos a ver a mi padre.




La musa del marDonde viven las historias. Descúbrelo ahora