Park Jimin un chico de 24 años, un doncel hermoso, humilde y hogareño tiene 2 hijos por ellos haría lo que sea.
El siempre soño con darles una buena vida a sus pequeños lamentablemente no puede.
Min YoonGi un empresario exitoso de 27 años, cuenta co...
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El dia que Jimin se iría con YoonGi había llegado, Min mando aún chófer por ellos.
Subieron las maletas de Jimin, mientras el observaba su casa por última vez, bueno tal vez venga de vez en cuando.
Subió al auto y antes de ir a la casa de su futuro esposo, pasaría por sus hijos al colegio.
Al llegar a Jimin espero unos minutos a qué sus pequeños salieran, el pensó que tal vez el chófer se molestaría en estarlo esperando así que le fue a decir que se retirará.
—¡Si quiere puede irse, tal vez mis hijos tarden! No quisiera molestarlo.
—¡No se preocupe tengo que llevarlo personalmente! Así que esperaré.
Jimin al escuchar la respuesta se dirigió al portón de la escuela y espero.
A los pocos minutos salieron sus hijos, lo saludaron como siempre y se dirigieron al auto.
—¡Wow! ¿De quién es el auto mami? ¡Esta padre!.
—¡Te gusta! Es de mi ami.......
Antes de terminar su frase el chófer lo interrumpió.
—Si me permite el señor Min, me dijo que le dijera a sus hijos que el es su padre; para que se vallan acostumbrado a llamarlo así.
Jimin se sorprendió, no esperaba eso y menos de Min.
—¡Ok!– Jimin se volteo y vio a sus pequeños.
—¡Este auto es de su padre niños! Y en cuanto lleguemos tienen que saludar y ser obedientes ¿Entendido?.
—¡Si mamá!.
Continuaron si camino en silencio.
Cuando llegaron a la casa, no era una casa normal era una mansión.
El sabía que tenía dinero, pero no se imagino que tanto. Ahora entendía porque cuando vio su casa hizo una mueca de asco.
Tal vez no tenía una mansión cómo está pero con mucho esfuerzo logro tenerla y realmente le encantaba su casa.
Bajaron del auto y el chófer le ayudo a llevar las maletas a la entrada. Tocaron el timbre y salió una señora de edad avanzada.
—¿Le puedo ayudar en algo?.
—¡Buenas tardes busco a Min YoonGi!.
—El señor está ocupado ahorita, pase y esperelo en la sala.
Jimin hizo una reverencia y paso hacia adentro, la sala era enorme; tenía sillones de cuero negro, una alfombra afelpada ya se imaginaba a sus hijos jugando ahí, había una pantalla grande. La sala era muy hermosa, le encantaba.
Espero ahí hasta que escucho voces por un pasillo.
Volteo hacia esa dirección y vio al señor Min con otro hombre.