「 Capítulo 2 」

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Karin Uzumaki

Bar-Norte de Suna.
Ciudad Sunagakure. (La Arena/Desierto)
8:30 pm

Sakura.

-Fue solo un accidente.

Mi voz sale firme, más firme de lo que me siento. Las manos me tiemblan ligeramente, pero las escondo a los costados, apretando los puños contra las caderas. No voy a dejar que me vea temblar. No voy a darle ese gusto.

La chica de cabello rojo gira hacia mí con lentitud deliberada. Es un movimiento ensayado, teatral, como si estuviera acostumbrada a que todos los ojos del mundo se fijen en ella. Sus labios pintados de carmesí se retuercen en una mueca que pretende ser desdeñosa, pero en sus ojos -de un rojo tan intenso que parecen brasas- hay algo más: sorpresa. Como si no estuviera acostumbrada a que nadie le responda.

-¿Quién demonios eres tú? ¿Defensora del pueblo? -Su tono es de total altivismo, cada palabra un latigazo.

Y supongo que esto terminará mal.

-Solo alguien que no tolera ver cómo humillas a una chica por un error. -Señalo a la camarera, que sigue en el suelo con los ojos desorbitados, las manos temblorosas recogiendo los fragmentos de vidrio con dedos que sangran en los cortes más pequeños-. Fue un pequeño accidente. Un vestido manchado no justifica tu comportamiento.

-¿Un accidente? -La risa que suelta es cortante, afilada, un ruido metálico que no llega a sus ojos-. ¿Sabes cuántas zorras como esta se me "accidentalizan" encima cada semana?

Es demasiado altiva. Creída. Egocéntrica.

El aroma a coco de su perfume se vuelve asfixiante, mezclándose con el olor a whisky y el sudor de los cuerpos que nos observan. Noto las miradas curiosas de otros clientes comenzando a gravitar hacia nosotras como polillas hacia una llama. Algunos sonríen, esperando espectáculo. Otros apartan la vista, incómodos. Nadie interviene.

-Supongo que la chica es la primera -replico, manteniendo la calma con esfuerzo, aunque siento cómo la sangre comienza a hervir bajo mi piel-. No veo que seas la Emperatriz Suiko. Dudo que alguien quiera rozar siquiera tu sombra.

Su rostro palidece. Luego enrojece violentamente, un cambio tan abrupto que parece irreal. Las manos le tiemblan, y por un segundo, algo en su expresión se resquebraja. No es ira lo que veo en sus ojos. Es algo más profundo. Algo que casi reconozco.

Inseguridad. Miedo a no ser suficiente.

Miedo a que alguien lo note.

-No, niñata -escupe, y su voz se quiebra apenas, un temblor que solo alguien que ha pasado años en la cuerda floja podría percibir-. No lo soy, pero te aseguro que soy más importante.

Su rostro destila el enojo por los poros. Se yergue, tratando de recuperar la altura que su dignidad ha perdido.

-Soy la prometida de Sasuke Uchiha -anuncia, alzando la voz lo suficiente para que todo el bar la escuche-, el mejor abogado de este y todos los países. Con una llamada podría borrarte de la faz de la tierra.

Sasuke Uchiha.

El nombre resuena en mi cabeza como una campana. No me es familiar, pero algo en la forma en que lo pronuncia -como si fuera un escudo, una espada, un salvoconducto- me hace entender que es alguien importante. Alguien con poder.

Y ella está acostumbrada a usar ese poder como un arma.

Esbozo una sonrisa fría. No es una sonrisa amable. Es la sonrisa de quien ha estado en el suelo tantas veces que ya no le asusta que la empujen.

Un Contrato✔Donde viven las historias. Descúbrelo ahora