Hogar

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OMNISCIENTE

Los brazos fuertes del alfa dejaron caer al delicado omega en la prolija y correctamente tendida cama, el ambiente olía a pasión, el omega levantó un poco su pecho y cabeza para apreciar el bien marcado abdomen del alfa, se veía tan apetecible y fornido; él más alto al ver esos ojos llenos de lujuria y cuerpo tembloroso se subió a la cama y empezó a toquetear lo que de ahora en adelante le pertenecía, empezó apretujando el pequeño busto y besando la clavícula en donde los huesos se denotaban, después de dar una pequeña probada a esa parte, bajó un poco más besando los brazos del omega de una manera delicada pero a la vez firme.

La ronda de besos duró hasta que un viento frio movió las cortinas y la luz de la luna alumbró el amplio cuarto, el peli-verde sin pensarlo mucho retiro su brazo con brusquedad en un momento de lucidez y se sentó en la cama, cuando el alfa se dio cuenta de eso, gruño por lo bajo y miro la cara del chico debajo suyo, esta estaba completamente roja, los ojos cristalizados y su cuerpo temblaba fuertemente,  él deseo que alguna vez ubo en el ambiente se esfumó y solo quedo un olor tenue a miedo y pena.

-IZUKU:-N-no toques ahí, soy un omega fe-o, doy asco-

-Ahora el menor si estaba llorando, toda la valentía que tuvo en un momento se esfumó, él se cubría con sus delgadas y temblorosas manos el cuerpo pensando que en algún momento podría taparlo por completo, aunque fuese imposible, él omega se sentía con mucho miedo, pensaba que el alfa lo mataría por hacer un capricho, lloraba porque estaba cansado, el no quería eso, no quería solo tener intimidad y luego ser desechado como el resto de chicos, además cargaba con una gran inseguridad por sus heridas de la caída que tubo por huir del bosque, Uraraka trató de borrarlas todas, pero aún quedaron algunas grandes y pequeñas-

El alfa veía al omega con algo de confusión hasta que fijó su vista en sus brazos, estos tenían marcas grandes, parecían arañazos profundos, trato de tocarlos pero el omega tembló aun más y su llanto se escuchara resonar por toda la habitación, Katsuki se sintió mal por su omega, eso dentro de el gruñía con intensidad, tratando de salir para poder calmar como se debe a su amor, pero este no se lo permitiría, Katsuki se encargaría de esto, él más alto miro al peli-verde con su ojos rubís intensos, tan penetrantes y llenos de seguridad, pasaron unos segundos hasta que él otro los miró igualmente, rubí y esmeralda chocaron, conectando perfectamente en una armonía sobre humana, casi celestial, se miraron por un tiempo, el oji-rubí tomó la mano temblorosa y fría lentamente del chico, este luce ansioso pero se deja llevar, la mano es rosada en los labios del contrario y es restregada en la mejilla dando una muestra de afecto nunca antes sentido, el sentimiento que le dio a entender ese simple acto valieron más que el oro, se sintió deseado, se sintió consolado, se sintió protegido.

Katsuki al ver que Izuku se calmo, hizo un rápido movimiento y se coloco tras la espalda del omega en la cama, el ambiente volvió a cambiar, ahora se sentía tranquilo y se respiraba con más normalidad, sin propasarse el alfa paso sus callosas manos por la cintura del menor hasta poder tocarlas entre si, agachó su cabeza un poco para poder oler los cabellos rizados y verdosos del chico bajo suyo, olían a vainilla, un suave olor a vainilla opacados por el olor a fesas con menta del omega, un esquicito olor fresco y relajante, se sentía tan bien inhalarlo y lo mejor es que los cabellos eran tan suaves que fácilmente se podía dormir en ellos, mientras esto ocurría el omega temblaba de los nervios del momento, se sentía deseado, se sentía muy bien como el alfa olía su cabello y bajaba poco a poco por su cuello dando ligeras mordidas que hacían que un fuerte cosquilleo se presente por todo su cuerpo, el alfa nuevamente toco sus brazos con cariño y suavidad, dándole confort, el toqueteo fue tan relajante que sintió sus ojos pesar mientras él alto tocaba sus cicatrices y hacía pequeños círculos con sus dedos en ellas mientras repetía suavemente con esa voz rasposa lo bonito y suave que era, lo mucho que le gustaba sus pecas, e Izuku recordó la cantidad de veces que le molestaron y dijeron que sus pecas eran feas y nada estéticas en el pueblo, luego el alfa confesó lo mucho que lo extraño desde ese día en el bosque.

INESPERADO/KatsuDeku/Omegaverse/Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora