"Han responde de forma positiva a las muestras de afecto también, demuestra que ser tratado como a un niño le gusta, no ha tenido miedo de mí.
Se ha levantado a mitad de la noche
para que los demás alters no le prohibieran el acceso al cuerpo, aunque sabe que es indebido por lo que iba a castigarse, lastimándose con cortes."
Hao suspiro de forma temblorosa, habían pasado varias horas desde aquel encuentro con Han. Pero no podía sacárselo de la cabeza, no dejaba de pensar una y otra vez que quizás de no ser por él y el que haya ido a buscarlo, ahora Hanbin andaría escondiendo sus muñecas con cortes.
La idea de Hanbin lastimado no le gustaba ni un poco, las náuseas invadían su estómago y le daban ganas de llorar.
"Han es quién recuerda los mayores
traumas y quién los vivió en el pasado, supongo que por su actitud,
recibía castigos por cualquier cosa que hiciera, de allí su miedo a todo y el pensamiento de que merece un castigo siempre, y como nadie va a hacerlo
lo hace él mismo en conductas autodestructivas.
Es un perseguidor, pero tengo la
esperanza de que pueda superar sus recuerdos, ha conectado conmigo y demuestra que es capaz de hacer más que solo pensar en lo malo.
No sale mucho, pero trataré de ayudarlo cada vez que lo vea."
Cerró el cuaderno y volvió a guardarlo en su lugar secreto.
Hanbin aún estaba en clases y le quedaba alrededor de una hora, él estaba libre porque su profesor estaba enfermo y decidió consentir un poco al chico y fue hasta la pastelería para comprar los cupcakes de chocolate que tanto le gustaban.
Al regresar preparó su café y dejó agua caliente para cuando Hanbin regresará, al rato, el coreano entró en silencio y con la mirada baja.
—Hamzzi... Te traje tus cupcakes favoritos —avisó Hao mirando su celular.
—Gracias... —murmuró el pálido luego de un momento de silencio.
El mayor levantó la vista hacia él y de inmediato se preocupó al ver su rostro, levantándose de la silla y yendo hacia él.
—Dios, Hanbin... ¿Qué te paso?
—No es nada... —dijo, aunque Hao no podía ignorar su ojo morado y su labio partido e hinchado de un lado por un golpe.
—¿Cómo que no es nada? ¿Quién fue?
—No es nada, no importa... —repitió, parpadeando rápido para apartar sus lágrimas.
—Hanbin.
—Zhang Hao, déjame... —el coreano se apartó huyendo del abrazo que el mayor intento darle—. No es nada importante, en serio, Been es un idiota que cree que puede pelear contra todo imbécil que diga algo malo de mí —se encogió de hombros, pero no sonó nada convincente—. Es todo.
Zhang Hao lo miró sin decir nada, pero sintiéndose mal.
Hanbin borro sus lágrimas y tomó un cupcake, se volteo al rincón de la cocina para prepararse un té, dándole la espalda a su compañero de cuarto.
El chino no podía dejar todo así e ignorarlo, luego de pensarlo un momento, fue hacia él y lo abrazo por la espalda, rodeando su fina cintura con sus fuertes brazos.
—Hao, en serio te voy a pedir que te alejes porque no quiero tu lastima... —dijo el pálido con su voz endurecida para evitar el llanto.
—Hanbin, deja de hacerte el difícil.
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THE ALTERS.
RandomHanbin tiene trastorno de identidad disociativo, siendo él una de las cinco personalidades que comparten un mismo cuerpo. Mientras él intenta estudiar fotografía en la universidad, conoce a Zhang Hao, su nuevo compañero de cuarto; y tiene la esperan...
