Comenzamos a caminar por un pequeño pasillo hasta llegar a un patio.
-Bien hoy como es tu primer día puedes estar en tu dormitorio o recorrer el lugar para que lo conozcas y después seguiras el horario como todos- Me fue explicando mientras cruzabamos el patio.
-¿Esta bien?-
-Claro- Conteste en voz baja pero audible.
Seguimos por otro corredor más largo y espacioso que el anterior y empezamos a pasar muchas puertas grandes.
-Estos son los salones; aquí seguiras tus estudios-
Eran como 9 salones de cada lado.
Pasamos al centro de el pasillo donde habia unas anchas escaleras.
-Arriba estan los talleres y las clases extras-
-¿Y los dormitorios?- Traté de preguntar lo más cortés que pude aunque no me esforcé mucho.
-Oh claro- Expreso demasiado alegre -Tu has de estar cansada y querrás acoplarte y yo te tengo aquí enseñándote salones, pero que torpe- Dijo sonriendo.
-Si lo siento es que estoy cansada- Triste, destrozada y frutrada; pensé.
-Te entiendo- Dijo Carl con voz más tranquila pero igualmente suave y alegre.
Dio media vuelta y dijo -Es por acá-
Salomos de ese edificio, cruzamos el patio nuevamente y entramos al edificio de enfrente por unas puertas de cristal.
Al entrar lo primero que se puede ver es una sala de estar muy parecida a un lobi de un hotel; había sillones de color blanco con cojínes turquesas.
-Esta es la sala de reuniones o de convivencia-
Yo seguia observando el lugar.
Era muy bonito, en medio de los sillones se encontraba una mesa de cristal con un florero encima.
-Por aquí- Carl señaló unas escaleras de el lado derecho.
Camine hasta el y comenzamos a subir.
Ibamos como en el tercer piso cuando Carl dijo con voz algo agitada -Se que son muchas escaleras pero como hay muchos jóvenes... bueno no hemos podido reunir el dinero para un ascensor-
Subimos al cuarto piso y solto un suspiro fuerte que bien pudo haber sido un bufido.
-Ya llegamos- Dijo al tiempo que se recargaba en la pared para recuperar un poco el aliento.
Si subimos unas cuantas escaleras pero no fue para tanto.
-Bien, sigamos- Dijo cuando se enderezó.
Continuamos por un pasillo lleno de más puertas de madera con placas de números en ellas.
-220...224...228...- Murmuraba Carl cuando depegaba la vista de un papel en sus manos para ver el número de las puertas que pasabamos -Y...el 232- Y frenó en la puerta que tenía el número que el buscaba.
Me coloqué detrás de el mientras abría la puerta; entro y yo lo seguí al interior del cuarto.
El cuarto era de un tamaño... normal y modesto. Solo había una cama pegada a la pared del lado izquierdo y del lado derecho un pequeño mueble de madera y una puerta hasta el fondo, supongo es el baño.
-Bien este es tu cuarto- Carl extendió los brazos señalando todo.
Camine hasta quedar a pie de cama y me giré a verlo de nuevo.
El sonrió y dijo -Bueno eso es todo, si necesitas algo puedes pedirme lo a mi-
-Gracias- Conteste dandole una pequeña sonrisa.
Giró sobre sus talones en dirección a la salida pero se giró de nuevo hacia mi.
-Una cosa más, ¿podrías pasar al rato para ver lo de tu ropa, horarios y esas cosas?-
Asentí con la cabeza.
-Bien te dejo- Atravesó la puerta y la cerró y me quede sola, de nuevo.
Me recargue en el borde de la cama y me deslice hasta que toque el suelo y poco a poco las lágrimas nublaban mi vista y solté lo que me quedaba por llorar a la muerte de mis padres.Dos horas pasaron ya desde que comencé a llorar.
Hace unos minutos que ya no podía llorar por mi falta de lágrimas pero seguía en el suelo lamentándome.
No puedo seguir asi, tengo que seguir mi vida.
Además no tiene sentido llorar por ellos, siempre me trataban mal; pero aún así duele.
No, tengo que seguir con mi vida, olvidar lo que pasó.
Y con ese pensamiento me levanté del suelo y me dirigí al baño a mojarme la cara y tratar de bajar lo hinchado de mis ojos.
Había un pequeño espejo en la pared del baño. Mi reflejo no se veía tan mal, de hecho estaba mejor a como debería de verse alguien después de llorar dos horas. Mis labios secos y mis ojos eren lo que se veían mal, rojos eh hinchados.
Mojé un trozo de papel ligeramente y lo coloqué sobre mis ojos y esperé unos momentos para retirarlo y hacer lo mismo con el otro hasta que ya no esten tan hinchados, aunque seguían rojos.
Bien.
Salí del baño y me paré en medio de la habitación.
Y...¿a hora que? Pensé mientras miraba a mi alrededor.
Miré la puerta.
Mmm... pues a pasear.
Me acerqué a la puerta y la abrí y escuché un pequeño tintineo, al salir y girar para cerrar la puerta mire el pomo y en ella había tres llaves. Supongo que Carl se olvidó de darmelas y las dejó aquí.
Tomé las llaves y las guarde en mi bolsillo trasero de mi pantalón y caminé hacia el pasillo por donde llegué y antes de dar vuelta para las escaleras y sentí un golpe en el costado de mi cuerpo.
-¡Oh lo siento, lo siento, lo siento!- Escuché la voz de una chica -¡Diablos!-
Levanté un poco mi vista y muchos papeles caían a mi alrededor y en frente de mi había una chica de cabello café claro, ojos azules, tez blanca y un poco mas pequeña que yo.
-De verdad lo lamento, no era mi intención, ¿estas bien? , es que yo iva por algo de comer pero olvidé algo por que suelo ser muy torpe y olvido las cosas-
-Eh- Traté de hablar pero ella siguió hablando.
-Y venía corriendo para no tardarme por que debo de terminar un trabajo de historia por que esa maestra cuando se aburre nos deja mucho trabajo como hoy, así que corrí por lo que olvidé y fue cuando me tope contigo eh...¿como te llamas?-
Preguntó cuando notó que no sabía mi nombre.
-Pamela, Pamela Evans- Le sonreí tímidamente.
-Un gusto soy Emily Hottley pero dime Emma, se que no va con mi nombre pero odio Emily, no se por qué me pusieron así yo podría ser Jean o Susan; cualquier nombre hubiera sido mejor, crei que me lo cambiaré un día de estos, aunque pensándolo bien mejor no por que luego tendría que hacer mucho papeleo y yo detesto el papeleo, se pierde mucho tiempo en eso, tiempo que se debería de ocupar en algo importante y no en el papeleo ¿no crees?-
Cielos como habla esta chica.
-Si, bueno eso creo-
-Disculpa es que hablo mucho, es un problema que tengo desde- Se tapo la boca rápidamente interrumpiendo se. -Perdón lo volví a hacer -Soltó una pequeña risita y siguió- Y ¿eres nueva cierto?-
-Si-
-¡Genial! ¡Tu y yo seremos amigas!- Dijo casi gritando. -Claro si quieres-
-Me encantaría- Le aseguré sonriendo.
Una compañía no me vendría mal en este lugar.
Bajó su mirada.
-Rayos- murmuró y se agachó a levantar los papeles que había tirado.
Me agaché con ella a ayudarle y noté que la mayoría de los papeles eran noticias.
Nos levantamos y le pase las hojas.
-Ten-
-Gracias - Me dijo con una sonrisa -¿Quieres acompañarme?, voy a la cafetería por un postre o algo-
-Claro-
Empezamos pero me frené y ella se giró hacia mi.
-¿Pasa algo?- Preguntó.
-¿No tenías que ir por algo?- Le recordé.
-Ah si, luego lo hago- Rió.
Seguimos por las escaleras y ella me llevo a la cafetería.
Entramos, tomamos la comida y nos sentamos.
Yo tenía una gelatina y un jugo y Emma cogió un sándwich, unas papas fritas, un pastelillo y una gaseosa.
-¿Segura que solo comerás nada más?, puedo darte mis papas o mi pastelillo-
-Estoy bien, gracias- Dije dándole otra probada a mi gelatina verde.
-Ok- Contestó volviendo a comer.
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