Capitulo 3

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»Tranquilo, tu puedes… tu puedes…«

Se repetía eso una y otra vez en su mente, aquel día había llegado muy rápido, por supuesto que quedaron en ir un sábado, así que para Yugi esos cuatro días pasaron en un parpadeo. Cuando menos lo imaginó estada allí parado, esperando a los demás junto con Joey, Ryou y Tristan, Yami había ido por Tea, así que el oji-amatista estada impaciente —sin olvidar molesto—.

Mirada a ambos lados de la calle intentando verlos a ambos, no sabía porque se imaginada a los dos agarrados de la mano, riendo y hablando de diferentes cosas, sin intensiones de venir. ¡De dejarlo allí solo, como el chico que vino sin una pareja!. Miró por un segundo a Tristan, se le había olvidado que le pidió a Tea acompañarlo, así que no sería el único sin pareja.

¡Pero era una situación muy diferente!.

Por fin los vio a ambos, iba a decir algo justo cuando vio con más detalle a Yami, se había ido cuando él se encontrada en la ducha, así que no vio con exactitud que ropa se puso. Ahora, podía verlo, con una camisa negra, una chaqueta de cuero azul marino casi negra con detalles dorados en la línea de la costura, un pantalón de mezclilla gris azulado, con aquellas dos correas que a los dos le gustada usar, sin olvidar ese collar en el cuello parecido a una correa, junto con dos cadenas gris.

»¡No puedo, no puedo, no puedo, no puedo!«

En solo verlo se le detuvo el corazón, siempre fue guapo, pero cada vez que lo había la seguridad se le ida, y los nervios junto con las dudas volvían.

—Yugi—a escuchar la voz del oji-rubís racionó, teniéndolo frente a él, algo confundido—¿Te sientes bien?, porque si quieres nos podemos ir—

—¡NO! —Yami se sorprendió por el grito, incluso había retrocedido un poco, a parecer gritar ya era algo normal en el tricolor de ojos amatistas—¡Dijo, estoy bien! —sonrió nervioso, debía controlarse y dejar de actuar de esa forma—Solo… no quiero irme, quiero que pasemos un tiempo junto, divirtiéndonos sin preocupación—

—¿Vale…?—

El oji-rubís solo pudo creer en sus palabras —no muy seguro, obviamente—, miraron a sus amigos que se habían adentrado al parque, Tea de inmediato jaló a Tristan de la mano hacia un juego de premios, los tricolores solo se quedaron en el centro, mirando a todos lados, había tantos lugares a donde podía ir y no sabía con exactitud a cual. Eso sí, no se dieron cuenta de una pequeña cosa.

Tanto el albino como el rubio se mantenían alejados, mirándolos sin producir algún ruido, tenían que pensar cómo hacer que Yugi dejará esos nervios. ¿Cómo notaban eso?: Fácil, el Muto permanecía callado, temblando en su lugar con las mejillas rosadas, mirando la mano del faraón, con intenciones de agarrará, pero sin mover su mano.

—No entiendo la actitud de Yugi—mencionó Joey mirando a su amigo, y no era un comentario raro, ya todos notaban que Yugi actuada raro de vez en cuando—Bien, ¿cómo lo ayudamos Ryou? —

—¿Eh? —el albino se confundió por su pregunta, lo miró sin entender su pregunta, Joey solo se sorprendió por su mirada, ambos se quedaron en silencio, mirándose de esas formas, sin decir nada—¡Ah, cierto, la idea fue mía! —Ryou no pudo evitar reír, apenado.

—¿Ajam…?—el oji-avellanas sonrió intentando no hacer notar que no entendía a su compañero.

»Creo que todos estamos raros« pensó Joey mirando a el oji-marrón, no iba a decir que él no actuada así, si a veces actuada de forma tonta cuando tenía a Ryou cerca.

—La casa de los sustos—mencionó el albino, sacando a el rubio de sus pensamientos, miró la misma dirección, viendo el juego, una casa perfecta para una película de terror—¿Qué piensas? —

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⏰ Última actualización: Jul 29, 2023 ⏰

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