¿Quién es el primero en enterarse cuando bajas de peso? ¿Tú mamá? ¿Acaso el médico, o aquel amigo que hace años no ves y de repente expone su asombro, o decepción al ver lo mucho que has cambiado? Ninguno de ellos, la primera en enterarse para bien o para mal sobre tus inestables cambios de peso es: la ropa.
La alarma del teléfono taladra mis oídos con insistencia, son las 6:00 am, no he dormido casi nada debido a los plazos de entrega y juro por dios que si el dispositivo no fuera el Samsung de mis sueños ya lo habría estrellado contra la pared hasta hacerlo añicos.
-No me quiero levantar- suspiro derrotada - así que no me hagas abandonarte.
Le ruego a la cama buscando una última oportunidad antes de volver a escuchar la segunda alarma.
-Mundo cruel aquel que no respeta el sueño que debe disfrutarse- con ese pensamiento estilo Shakespeare me separo de las sábanas en dirección al baño.
El agua hace maravillas con mi cuerpo, convirtiéndome en una persona completamente nueva, entonces envuelta en un albornoz con toalla en mano, me encamino directo al armario y sucede algo inesperado, por primera vez en meses soy capaz de entrar en un precioso vestido azul cielo que compre a sugerencia de Alexa, ya que pronto se convertirían en la tendencia de la temporada veraniega y así fue, lástima que solo pude usarlo par de veces.
Emocionada me apresuro al comedor, creo que he bajado o mejor dicho, creo no, he bajado y esto es algo que debo compartir con mi familia de inmediato.
- ¡Mamá! creo que he bajado de peso- comento llena de ilusión.
-¿Ah sí?-responde ella con asombro e incredulidad terminando de preparar el desayuno.
- Pues la verdad no sé cuánto (...) pero lo que sí puedo asegurarte es que he bajado al menos 1Kg.
-Y... ¿Cómo lo descubriste Ali?-pregunta.
- Mírale el vestido mamá- responde Brenda mientras coloca la mesa.
Ante la aparente observación, mamá no tiene más remedio que mirarme detenidamente y la sorpresa en su expresión solo refleja una cosa, despiste ella es así, puro despiste para percibir este tipo de cosas, al contrario de mi hermana.
-Pero si hace apenas 1 año que lo compró-comenta mientras sirve los tazones llenos de avena.
-¡Bingo!- chasqueo los dedos en señal de aprobación agradeciendo que al menos recordó el vestido - y hace meses que dejo de quedarme, ¿has visto lo bien que me sienta? y no solo eso, la blusa de color café, mi chaqueta azul marino, incluso los pantalones vaqueros que me regalaste, y los jeans, todo me queda perfecto, ¿Debería ver que más me sirve?- esto último no debí decirlo en voz alta pero me gano la emoción.
- En realidad, yo tú, en vez de perder el tiempo probándome medio escaparate ya estuviera sobre un pesa, eso es más seguro que la propia ropa, ¿No lo crees? ¿Acaso no te parece raro la cantidad de prendas que milagrosamente te sirven en tan poco tiempo?- suelta mi querida hermana con su característica dosis de veneno, no me quejo, ni la miro, a fin de cuentas tal vez necesita decir cosas como esas para sobrevivir ¿Quién sabe?
Me dirijo al trabajo como todos los días, atravieso el lobby y apenas entró a la oficina comienzan a llegarme una serie de correos que prefiero ignorar. La mañana se me va entre la revisión y aprobación de futuros proyectos que tomara la editorial en los próximos meses, así como los libros que saldrán en físico. La reunión con los superiores amenaza con extenderse y yo me escaqueo ya que mi presencia no es obligatoria.
A media mañana la duda comienza a rondar mi cabeza, socavando mi integridad, tal vez mi hermana si tiene razón después de todo. La pesa puede respaldar mis sospechas en cifras matemáticas, acto acompañado de la lógica explicación que te brinda la despensa. Sin embargo las palabras de Brenda me recordaron la razón por la cual deje de pesarme, y eso me hizo dudar. ¡Cómo has engordado! algunos lo dicen hasta con una media sonrisa en el rostro, lo ven a modo de chiste,pero para mí, era una confirmación rotunda de mi fracaso en cada dieta, en cada ejercicio, en cada intrépido comienzo, un recordatorio de lo que me faltaba. (Fuerza de voluntad).
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Alisha
Fiksi RemajaAlisha, una joven en la flor de la vida, rebosa ingenio y vitalidad. Con una familia amorosa y un trabajo que le colma de felicidad, su vida parece ser un cuento de hadas. Sin embargo, detrás de su aparente perfección, se esconde un conflicto latent...
