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« Es triste saber que nunca tuve las agallas suficiente para decirte lo mucho que me gustas, y ahora que sólo queda un día para que salgas para siempre del colegio, me arrepiento de haber sido un cobarde. Eres demasiado lindo y cada día que pasa siento que me gustas más, y no sé qué hacer para alargar el tiempo contigo, porque quisiera pasar muchos momentos más junto a ti. Seguro debes pensar que soy un idiota por no poder decirte esto sin necesidad de escribirlo, pero soy extremadamente tímido y un completo imbécil. Pero te quiero, te quiero mucho y sólo me queda darte las gracias por haberme dado las mejores dos citas de mi vida. »
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Minho escuchó atentamente las palabras que el mismo Jeongin había escrito y que ahora las leía para él, con su nariz roja y sus mejillas sonrojadas.
No hizo nada más que reír cuando el chico lloró suavemente, cubriéndose el rostro con sus manos.
- Eres demasiado tierno, ¿qué hago? -dijo, tomando el rostro del menor entre sus manos. Jeongin sorbió sus mocos, tratando de que las lágrimas pararan de salir, sin lograr nada.
- N-no te bur-les de mí. De lo q-que siento.
Minho negó efusivamente. - Claro que no hago eso. Tus sentimientos son lo más lindo que me ha pasado en mi corta vida -dijo, limpiando las mejillas de Yang, quien ahora le daba una mirada cristalina pero muy sentimental-. Y me parece absurdo que me des las gracias por dos míseras citas cuando podrías darme una lista de tus lugares favoritos para tener otras citas.
Jeongin detuvo su llanto, sorprendido, y entonces, Minho estaba besándolo. De forma suave y dulce. Haciendo que sus latidos se aceleraran y que sintiera unas enormes ganas de sentimientos son lo más lindo que me ha pasado en mi corta vida -dijo, limpiando las mejillas de Yang, quien ahora le daba una mirada cristalina pero muy sentimental-. Y me parece absurdo que me des las gracias por dos míseras citas cuando podrías darme una lista de tus lugares favoritos para tener otras citas.
Jeongin detuvo su llanto, sorprendido, y entonces, Minho estaba besándolo. De forma suave y dulce. Haciendo que sus latidos se aceleraran y que sintiera unas enormes ganas de ponerse a llorar.
- Hyung...
- También me gustas, Jeongin -dijo el mayor, besando su nariz -, y me gustaría que salieras conmigo aún cuando ya no esté en el colegio.
Y antes de que pudiera decir algo más, Jeongin lloro más fuerte mientras se lanzaba a sus brazos. Haciendo que una boba sonrisa se posara en sus labios.
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