Capítulo 4

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- Pondré el preservativo. - Hueningkai rompió la caja con los dientes al mismo tiempo que se sentaba sobre las piernas de Soobin, mirándolo.

No habían cortado el contacto visual por varios segundos hasta que Kai bajó su mirada para ver si el preservativo no estaba roto.

Después de haberlo analizado, lo sacó de su bolsa, lo enrollo en toda la extensión del castaño y después lo acarició sobre el látex.

- Es muy grande.

Relamió sus labios y sintió el miembro de Soobin palpitar en su mano, en señal de orgullo. Volteó a ver a su compañero y tenía una gran sonrisa. El mismo agarró su miembro y sostuvo la cadera de Hueningkai al mismo tiempo que lo escuchaba gemir por la fuerza que lo sostenía.

Soobin supuso que era una zona sensible del mayor, así que comenzó a repetir suaves caricias mientras besaba su cuello, escuchándolo volver a gemir bajo.

Escuchó el ruido de una palmada, y un gemido alto. Había entrado en Hueningkai, pero no por completo.

El mayor intentaba meter toda la polla de Soobin en él, pero no podía.

Gemía y se quejaba al mismo tiempo que saltaba con la misma fuerza. El rubio sintió como algo dentro de él le pedía que parara, pero otra parte quería escuchar los pequeños quejidos de dolor del mayor.

Lo sujetó de la cintura y lo cargó para depositarlo en la cama con cuidado, y depositar varios besos en todo su cuerpo. Uno en su cuello, otro en su hombro, en ambos pechos y en su vientre, para abrir más piernas del mayor que estaban desnudas y observar el pedazo de carne que pedía a gritos ser atendido.

Rió bajito, y llevó dos dedos a la entrada de Kai, que hasta que los dedos de Soobin comenzaron a estimularlo empezó a segregar lubricante, ayudando a la tarea de Soobin en meter sus dedos.

En ese momento sólo quería escuchar los gemidos de Hueningkai pidiéndole por más, mover sus caderas y gemir con pequeños quejidos.

Amó escuchar un 'más' alargado en un gemido y un puchero. El rubio solo lo veía mientras seguía metiendo dos dedos dentro de él, y los movía. Escuchaba los ruidos perversos que venían de la vagina de Kai.

Cada vez estaba más orgulloso de su decisión.

Le iban a pagar 2000 dólares por follarse a un lindo omega, ¿qué más podía pedir?

Sacó sus dedos y escuchó un gemido, pero entró de una embestida, logrando entrar por completo.

Lanzó un gran suspiro al momento de sentir las paredes del mayor apretar su miembro. Gimió por la sensación y comenzó a moverse lento, haciendo círculos antes de completar la embestida.

Se sentía tan bien y seguía teniendo el condón puesto, los gemidos de Kai lo lograban estimular a tal punto de que sentía ganas de correrse, y esas ganas se iban al momento de escuchar un ruego de más y algo en él quería embestir al mayor más fuerte.

Amaba los gemidos de perra que sacaba el omega. Sus embestidas aumentaron al mismo tiempo que los gemidos entrecortados de Kai subieron de tono y ahora eran gemidos de satisfacción.

Pedía por más. Una de las manos que estaban aferradas a las sábanas y se aferraban a sus hombros. En todo el momento el mayor tenía los ojos cerrados, pero ahora los abrió, mirando a su menor para decirle:

- Sé rudo conmigo.

Se volvió a acostar para recibir unas estocadas más fuertes por parte de su alfa.

Eran fuertes y decididas. Sentía las paredes de Kai más apretadas y lubricadas, cosa que facilitó que las embestidas fueran más constantes y fuertes.

La habitación se inundó de un olor a cerezas y Soobin llevó su nariz hasta el cuello del mayor, inhalando su olor.

Las cerezas lo volvían loco, y también los gemidos de Hueningkai. Quitó la mano del mencionado de su hombro para dirigir ambas suyas a la cadera y hacer las embestidas más fuertes y seguidas, logrando que soltará un gemido alto y entrelazar sus piernas en la cadera de Soobin.

Había llegado más profundo y con tanta facilidad. Las delicadas manos del mayor atrajeron al rubio a su pecho, dejando que solo chupara sin dejar ninguna marca.

Los gemidos de Kai cada vez aumentaban más, al mismo tiempo que las fuertes embestidas del menor fueran más rápidas, logrando que soltara el gemido más fuerte de la noche, indicando que había llegado al orgasmo.

Sintió otras leves estocadas de Soobin para que después se dejara de mover y lo escuchó gruñir en su cuello.

Sintió que movió su boca y mordió la sábana, evitando así morder a Hueningkai.

Había sido fuerte.

Y Hueningkai pensó que quería alargar ese contrato en ese instante.

Soobin salió de su mayor, quitándose el preservativo y para acomodarse su cabello, mirando al mayor que tenía una pequeña dificultad para respirar.

- ¿Estás cansado? - Asintió, y Choi sonrió.

- Pues recupérate pronto, no traje cajas de doce condones por nada.

- Pues recupérate pronto, no traje cajas de doce condones por nada

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𝐿𝑖𝑡𝑡𝑙𝑒 𝐵𝑢𝑛𝑛𝑦 - 𝑆𝑜𝑜𝑘𝑎𝑖Donde viven las historias. Descúbrelo ahora