GAVIOTA

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Hay una gaviota en el tejado, en el tejado está, lleva unos minutos en el tejado, pero pocos son, se acaba de marchar del tejado, la gaviota digo, hace menos de un minuto el tejado estaba ocupado por la gaviota, que podía ver con claridad, pero solo cuando se asomaba por el borde, que era común, aunque poco tiempo estuvo; en el tejado digo, la gaviota. Pero durante la mayor parte de ese tiempo la pude ver con claridad, porque estaba en el tejado; la gaviota claro, en el tejado. Eso sí, durante la mayor parte del tiempo que estuvo, con claridad verla pudo; yo, pudo pudo, puedo verla, verla la vi, porqué durante el tiempo que estuvo, que fue poco, estaba en el tejado, en el borde, arrimado, la gaviota. La gaviota era bonita, bueno bonita, pero como otra cualquiera; la gaviota ya se ha marchado desde hace mucho, contando desde cuando empecé a escribir sobre la gaviota, en el tejado.  Cuando se fue, se fue volando, como hacen las gaviotas(excepto las que no pueden volar), así que como otras muchas; voló, del tejado, la gaviota. Poco después de alzar el vuelo, le perdí la vista, porqué no la pude seguir; a la gaviota del tejado, que en el tejado ya no está, porqué yo estoy; en clase, no el tejado, en el tejado estaba la gaviota que perdí de vista cuando alzó el vuelo. No sé a dónde habrá ido, ni si era salubre, amable, informal, o de buen moral, todo lo que era y es esa gaviota es un misterio para mí, quien escribe del tejado, donde una gaviota ha estado.

Los textos de las fundas rojasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora