Yo toro

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Ramas polvorientas descansan al lado del fuego prendido que parece traer recuerdos que fueron enterrados entre el olvido. Cuando el fuego perezca de entre las montañas el sol amanecerá, el día nuevo se hará. Pero mientras tanto la noche persigue, una noche cubierta en el rojo que el fuego desprende, al igual que su tierno calor que llega desde el salón hasta el vestidor. Dormir es fútil, me mantiene despierto el recuerdo de ellos, por mucho que ella pidiera, me tuve que quedar ahí, en las risas y momentos, no avanzo, solo añoro, y pido perdón y por tí lloro. Siento que en este momento soy toro, mi rojo es el fuego, mis puñales los recuerdos, pero no soy capaz de dormir por fin con un puñal en la cabeza, haciendo así el fin de mí. Si mi mente pudiese por solo un minuto olvidar el saber de que me va a doler, podría arrojarme contra mi roja bandera, y ver sus caras, sus risas, cuanto yo quisiera.  

Los textos de las fundas rojasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora