Tras marcar el número indicado,
espero inquieto en el tejado;
las brisas de la noches atraviesan cada parte de mi ser,
nadie creía que lo fuese a hacer.
Ahora espero a las sirenas,
que estarán ya por llegar,
¿Qué van a hacer para detenerme?
ya no puedo parar de llorar,
¿Cómo es que unos hombres con uniformes me van a arreglar?
No sé por qué marqué el número,
puede que por curiosidad,
ya veo los colores, ellos me sabrán parar;
el rojo y azul cubren las paredes,
están tan cerca que me los puedo imaginar.
Y ya, no, ¿Por qué?
ellos me harían volver a mi casa,
ellos sabrían qué hacer con mí;
dios no condenaría mi pecado,
la fe volvería a mí,
pero mis ángeles ya han pasado.
20 minutos transcurrieron ya,
llamé y llamé, mi único pensamiento era marcar,
no abría la boca, que decir,
¿es que quiero seguir?
Lo tenía todo decidido,
soy vergüenza y mugre de la sociedad.
Mi suicidio no sería para el avergonzado,
es la honra de darlo todo por acabado,
mi transcurso ya ha parado,
la vida sigue pero sin mí,
entonces me quedo en el tejado,
en alma y espíritu, soy nuevamente el avergonzado.
Lector todo ya estaba planeado,
soy el hombre que se ha lanzado,
la tinta que desaparecería,
mi último testimonio,
mi último momento de vida.
Con esto digo que todo volverá a como decidí,
debo recuperar la poca honra que queda de mí.
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Los textos de las fundas rojas
RandomRecopilatorio general de textos sueltos, escritos desde 2021, que es cuando empecé a escribir, hasta 2023.