Capítulo 3: Donde los Sueños se Entrelazan con Leyendas

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Días después, mientras Amelia y Max trabajaban juntos en la biblioteca en el proyecto de historia, surgió una conexión más allá de las páginas de los libros. Entre risas y miradas, la línea entre la realidad y el sueño parecía difuminarse.

La conexión entre Amelia y Max creció a medida que compartían más momentos juntos. Un día, decidieron explorar una antigua librería en el centro de la ciudad. Entre estanterías polvorientas, Max encontró un libro antiguo sobre leyendas marinas.

Intrigados, comenzaron a leer historias de sirenas, tesoros perdidos y amores eternos. La magia de las leyendas se entrelazaba con la realidad, y Amelia se encontró sonriendo, recordando la playa de su sueño.

Al salir de la librería, Max le regaló una pequeña concha marina. Amelia sintió un escalofrío, como si el sueño estuviera cobrando vida. Max, sin saberlo, estaba llevando pedacitos de la playa a su realidad, haciendo que la línea entre el sueño y la vigilia se volviera aún más difusa.

El regalo de Max se convirtió en un amuleto especial para Amelia, llevando consigo la esencia de aquel sueño playero que la había cautivado. A medida que los días avanzaban, la conexión entre ellos se intensificaba, como si las historias de sirenas y tesoros perdidos hubieran tejido un hechizo sobre su realidad.

Una tarde, mientras paseaban por la costa, Max le confesó a Amelia que también había tenido un sueño con una playa idílica. Se dieron cuenta de que sus sueños se entrelazaban de maneras asombrosas, como si estuvieran destinados a encontrarse en ese punto específico de sus vidas.

La concha marina se convirtió en un símbolo tangible de su conexión, y Amelia la llevaba consigo a todas partes. En cierto momento, mientras contemplaban el atardecer en la playa, Max tomó la mano de Amelia suavemente y le susurró al oído: "Quizás nuestros sueños se hicieron realidad al encontrarnos".

El crepúsculo pintó el cielo con tonos cálidos, y Amelia y Max se perdieron en la magia de aquel momento. La línea entre la realidad y el sueño se desdibujó por completo, fusionando sus mundos de una manera que solo las historias mágicas de leyendas marinas podrían explicar. Y así, abrazados junto al murmullo del mar, continuaron escribiendo su propia historia de amores eternos.

A la mañana siguiente Amelia se despertó para ir a clase, siguiendo la misma rutina cada día, y en su rutina está dedicar la mayor parte de su tiempo en pensar en aquel chico que la tiene totalmente enamorada.

Amelia estaba absorta en sus pensamientos cuando, de repente, el sonido familiar de su teléfono rompió el aire, llamándola de vuelta a la realidad.

Max: ''Buenos días, pequeña.''

Amelia: ''Jajaja, buenos días, Max. ¿Cómo has dormido?''

Max: ''Apenas dormí pensando en ti.''

Amelia: ''Que gracioso, no te creo. Seguramente te quedaste hasta tarde jugando a videojuegos o con el teléfono.''

Max: ''¿Tan bien me conoces en tan poco tiempo?, y por cierto es lo primero que dijiste.''

Amelia: ''No necesito mucho tiempo para saber como es una persona.''

Max: ''Si tan bien me conoces entonces, ¿Sabes cómo se llama la chica que me vuelve loco?.''

Amelia: ''Caroline.''

Max: ''¿Caroline?, ¿de donde sacas eso Amelia?.''

Amelia: ''¿Crees que no me he dado cuenta de como os miráis?.''

Max: ''Amelia, Caroline y yo somos amigos desde muy pequeños. Yo le tengo mucho aprecio a ella y ella a mi también, no tenemos nada Caroline y yo.''

Amelia: ''No se, se acerca mucho a ti cuando estás con ella.''

Max: ''¿Acaso estás celosa de ella?.''

Amelia: ''¿Qué..? no, de que hablas...''

Max: ''Bueno, cambiando de tema, ¿tienes algo que hacer hoy?.''

Amelia: ''¿No, te apetece salir a dar un paseo?.''

Max: ''Como quieras.''




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⏰ Última actualización: Jan 09, 2024 ⏰

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