Capítulo 2: Entre sueños y realidades.

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Al día siguiente Amelia se encontraba en la playa, donde la arena tibia se extendía frente a ella y las olas susurraban historias tranquilizadoras. A lo lejos, vio a Max, el chico de pelo negro y ojos verdes, que la esperaba cerca de una fogata en la playa.

Caminaron juntos por la orilla, dejando que sus pies se hundieran en la arena suave. Hablaban de cosas simples, como sus lugares favoritos o las cosas que los hacían sonreír. La brisa marina llevaba consigo risas y confidencias.

Decidieron sentarse cerca de la fogata. Mientras las llamas bailaban, compartieron anécdotas divertidas y sueños por cumplir. Observaron las estrellas y, de repente, una estrella fugaz cruzó el cielo, llevándose consigo deseos secretos.

Después, decidieron caminar de la mano por la playa iluminada por la luz de la luna. Se detuvieron para escribir sus nombres en la arena, creando recuerdos que el suave oleaje pronto borraría.

El sueño se desvaneció con la imagen de Max sosteniendo una concha marina, prometiéndole llevarla a la playa real cuando se encontraran nuevamente. Amelia despertó con una sensación cálida, llevando consigo la simplicidad y la alegría de esa noche en la playa con Max.

- Amelia, ¿Qué haces despierta tan temprano?, aún son las 6:30 de la mañana hija.

- Lo sé mamá, pero no tenía más sueño.

- Está bien, ve a desayunar entonces.

- Sí, me cambiaré de ropa antes.

Amelia sentada en la cama empezó a pensar en el sueño que tuvo por la noche que la dejó tan frustrada.

- Que sueño tan raro pero tan bonito al mismo tiempo.

El sonido del teléfono de Amelia la saca de su momento de calma, y se pone de pie para revisar la notificación que acaba de recibir.

Max: "Buenos días, Amelia."

Sorprendida, Amelia contestó con un toque de nervios en su voz...

Amelia: ''Buenos días, Max. ¿Y eso que me escribes tan temprano?.''

Max: ''Apenas dormí esta noche y me preguntaba si al final terminaste aquel trabajo de historia del que me hablaste.''

Amelia: "Ah, el trabajo de historia... No tuve la oportunidad de terminarlo anoche. Fue un día agotador y me fui a la cama temprano."

Max: "¿Necesitas ayuda con algo? Estoy aquí para lo que necesites."

Amelia: ''Está bien, lo tendré en cuenta. Muchas gracias, Max.''

Max: ''No tienes porque dar las gracias.''

Aunque Amelia decidió no mencionar los detalles de su sueño, valoró la amabilidad y disposición de Max. La charla siguió centrada en el trabajo académico, pero en lo más profundo, Amelia llevaba consigo la intriga y la magia de su mundo onírico, cuestionándose si algún día esas imágenes se convertirían en realidad en su día a día.

Amelia salió rumbo al Instituto, de camino se encontró con su amigo Simón y aprovecharon para ir juntos a clase

- "Buenos días Amelia, ¿Qué tal estás?."

- "Buenos días Simón, bien ¿Y tu qué tal?."

- "Con sueño, apenas dormí por los nervios del examen de hoy..."

- "¿Cómo?, ¿Qué examen?."

- "El de historia, ¿No estudiaste?."

- "No, me olvidé completamente de ese examen..."

Amelia y Simón pasan a clase y se sientan en sus sitios mientras la profesora de historia Ana repartía los examenes.

- "Bueno chicos, es un examen fácil para los que hayáis estudiado, mucha suerte a todos."

Amelia confundida con las preguntas empezó a pensar en Max, en aquel sueño que tuvo. No sabía si solo le atraía físicamente o si se estaba enamorando de aquel chico tan atractivo para ella.

- "¿Amelia?"

- "Ehh, sí, dime profesora"

- "¿Qué te ocurre?, aún no has escrito nada y ya han pasado 30 minutos desde que repartí el examen. Normalmente tu ya lo habrías terminado"

- "Lo cierto es que me olvidé de estudiar para este examen."

- "Bueno, pero por intentarlo no pierdes nada Amelia."

Amelia concentrada en el examen de historia intentó responder las preguntas con la mayor lógica posible para intentar llegar al 5 pero ella misma lo veía muy complicado.

El timbre suena y es hora de entregarle los examenes a la profesora.

- "¿Cómo se te ha dado el examen, Amelia?."

- "Bastante mal, Simón. Será mi primer examen suspenso..."

-"Bueno, tranquila es solo un examen y tu siempre apruebas todos los examenes, por uno suspenso no pasa nada."

- "Bueno..."

Después de un largo día de clases Amelia sale rumbo a su casa preocupada por el trabajo de historia el cual aún tiene a medias. Confusa, decide mandarle un mensaje a Max.

Amelia : "Hola, Max, ¿Te apetece quedar algún día conmigo para terminar el dichoso trabajo de historia?."

Max : " Hola, Amelia, claro ¿Pero por qué ese tono?"

Amelia : "Lo siento, pero hoy he tenido un examen de historia y se me dio muy mal, no me acordaba de el y no estudié."

Max : "Entiendo... , no pasa nada, por lo que sé, eres muy estudiosa y no suspendes examenes, no creo que pase nada por suspender uno."

Amelia : "¿Cómo sabes eso?."

Max : "Me lo dijo Simón, ¿Estás molesta por que me lo haya dicho?."

Amelia : "No no, tranquilo."

Max : "Bueno, entonces, ¿Te parece bien si quedamos este sábado a las 17:00 en el parque de la quedada?."

Amelia : "Si, claro, perfecto. Muchas gracias Max."

Max : "No tienes que dar las gracias."







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