por fin habia llegado el mágico viernes, me desperté de un humor increíble, me pare para vestirme, me puse un parashut negro con una remera del mismo color sin mangas ni breteles.
me fui a lavar los dientes, hacerme el skincare, pasar al baño y después ir a desayunar — HOY SE SALE, HOY HAY JODA —dije ni bien entre llamando la atención de los que estaban en la sala
— HOY SE SALE, HOY HAY JODA — se unió a mi el chino
— HOY SE SALE, HOY HAY JODA — se nos unió Alan y como no su perrita faldera atrás. así empezamos a joder los cuatro saltando — HOY SE SALE, HOY HAY JODA —
— uy bueno, paren que quiero desayunar — dije yo para acercarme a la cocina — tenía pensado hacer un budín de limón ¿les copa? así de paso queda para la tarde — dije sonriendo y todos empezaron a asentir y virotiear — joya —
estaba buscando la harina en un estante cuando siento unas manos agarrandome la cintura — ¿necesitas ayuda liv? — yo me giro, a veces me preguntó cómo soy tan tarada, ahora lo tenía cara a cara y estaba completamente acorralada — ¿y? — dijo acercándose más
— dale, agarra el paquete de harina, un limón y empezá a rallarlo — dije empujándolo un poquito para pasar — ah y cuando lo ralles, que no llegue a la parte blanca porque le da sabor amargo — le sonrió y me pongo a atarme el pelo para cocinar
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— mírala a la oli, no sabía que era cocinera — dijo alguien y yo ya sabía perfectamente quien era — me imagino que me vas a compartir amiga — dijo sonriendo mientras se acercaba
— no te prometo nada eh — digo y el misionero me abraza
— oli, esto ya está no? — me giro y voy hacia Alan, meto el cuchillo en la mezcla ya horneada y al ver que sale limpio lo saco
— sos buenísimo aladin, alto timing — digo y lo abrazo por el cuello, el me devuelve el abrazo y al separarnos me tira un poco de harina — yo te mato Alan — digo, agarro más harina y se la estampó en toda la cara — ¿quien te hizo la carita? — le digo en joda a lo que todos en la cocina rien y yo salgo corriendo con el atrás, cuando estaba en el pasillo casi me chocó con juliana, la cuál se quedó dura sin entender que pasaba pero en eso Alan me agarro como bolsa de papas y me llevo a la cocina otra vez, o eso pensaba yo, siguió de largo y yo ya lo veía venir — NO, NO PORFA NO — ya estábamos en el patio hasta que el chino se acercó — SI CHINITO LINDO, GRACIAS SOS MI SALVADOR — le dije contenta, pero ahí vi que en vez de ayudarme me estaba sacando la riñonera y el micrófono — NO CHINO, NO, SE ME CAYO UN HÉROE, TODOS IGUALES, VENDE PATRIAS — y no pude decir nada más porque estaba ahogada en la pileta
— ¿está linda el agua gordi? — pregunto el chino haciéndose el malo
— esta está linda idiota — solté y el me miro ofendido y asqueado
— uy mostrame a ver — dice Alan ahogandome nuevamente
— basta conchudo, no me dan los pulmones — digo saliendo de la pileta