God only knows

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Chiara se despertó sobresaltada cuando escuchó el sonido de la puerta de su habitación abriéndose bruscamente. Trató de ubicar a los culpables, localizando rápidamente a Martín y Ruslana. Ambos portaban cara preocupada, y la segunda parecía algo enfadada.

-¿Sabes lo preocupados que estábamos idiota?-protestó Ruslana, Martin puso una mano en su brazo para tranquilizarla.

Chiara trató de incorporarse, pero le dolía mucho la cabeza y sentía que se incorporaba iba a tener que ir rápidamente al baño para vomitar.

-Chiara, podrías habernos puesto un mensaje para que al menos supiéramos que estabas bien. Nos dejaste a todos con el cuerpo un poco cortado-argumentó Martin con su característico tono dulce y comprensivo.

La culpabilidad azotó a Chiara, se había centrado tanto en ella y en como se sentía, que en ningún momento pensó en cómo estaban sus amigos con todo lo que había pasado. Se alzó un poco hacia arriba, ahora un poco más despierta y los miró a ambos con el gesto torcido.

-Lo siento chicos, no se que me pasó. Me vino la ansiedad de golpe y... bueno. Pero os debería haber avisado de que estaba aquí y os pido perdón.

-Lo entendemos, amor. ¿Pero estás segura que solo fue eso?-inquirió Ruslana llevándose un codazo por parte de Martin.

En ese momento, Chiara sintió que tenía dos opciones: mentir o decir la verdad. Y por mucho que su conducta tendente a la evasión le dominase, decidió decantarte por lo segundo. Al final, ellos dos eran sus personas de mayor confianza. Y necesitaba soltar lo que sentía para desahogarse.

-Me molestó que Salma besase a Violeta. Y me molestó porque... creo, bueno, no creo, he notado, que me atrae Violeta.

Esperó atentamente la reacción de sus amigos, lo que no esperaba es que se lanzasen a abrazarla. En ese momento, se dio cuenta de que había tomado la decisión correcta. Ya lo había soltado y se sentía muchísimo más liberada.

-Amor, no te voy a decir que tienes mal gusto porque la chica está buenísima. Pero es una borde de manual.

-Tampoco te creas. Yo pienso que va dependiendo del contexto en el que la pilles. El otro día vino a la cafetería y se disculpo conmigo-explicó jugueteando con sus manos mientras una sonrisa tanto aparecía en su rostro.

-Chiara, yo te apoyo en lo que sea, ya lo sabes-intervino Martin-Pero conozco a Violeta algo más, y he visto que le gusta tontear con chicas muchísimo. Juanjo me ha dicho que es por su ex novia, pero nunca ha mencionado qué pasó. El caso es que creo que ahora mismo Violeta es muy cabra loca, y lo último que quiero es que te haga daño.

Chiara trató de ordenar la cantidad de información que le habia soltado su mejor amigo. La conclusión era que su crush pelirrojo seguía traumatizada con su ex y eso nunca auguraba nada nuevo. Quizás solo se había montado historias en su cabeza y lo único que quería Violeta era precisamente lo de la primera noche: llevársela a la cama.

-Bueno, pues seguro que Salma se presenta voluntaria para eso-respondió ella tratando de meter humor, aunque se notó muy forzado.

De repente, el teléfono de Martín empezó a sonar sobresaltándolos a todos. El chico miró la pantalla y murmurando un "hablando del rey de Roma" se alejó ante su atenta mirada y la de Rus. Por su parte, la pelirroja se metió en la cama con ella y puso su cabeza sobre su pecho para a continuación trazar patrones aleatorios sobre su cabeza haciendo que Chiara se relajase casi al instante.

-Hay muchos peces en el mar, Kiks. Todavía tienes tiempo de evitar el pillarte más de la diva esta.

-Supongo. Aunque ya he asumido que yo y el amor no somos conceptos complementarios, sinceramente-dijo con la mirada perdida.

Su amiga iba a responder pero el vasco interrumpió.

-Salma pregunta que cómo estás, le he dicho que estabas bien y que simplemente te habías empezado a encontrar mal y te has llevado toda la noche vomitando. No parece que sospeche nada.

-Gracias, Martin. ¿Os puedo preguntar algo?

Sus amigos se miraron entre ellos con cara de preocupación, pero asintieron.

-¿Qué pasó al final entre Salma y Violeta?

-Nada-respondió Ruslana, Chiara alzó las cejas sorprendida-Salma quiso más pero Violeta le dijo que solo había sido por el juego y que no tenía ningún tipo de interés más allá. Es más, se marchó poco después de que tú te fueses.

-¿En serio?

-Sí, pero que eso no quita todo lo que te he dicho sobre ella-dijo Martin adoptando un rol más racional y protector en la situación-En serio, Violeta es un amor cuando la conoces, pero no para relaciones. Lo tengo clarísimo.

-Joder bro, te falta ponerle una orden de alejamiento respecto de Chiara-se quejó Ruslana con gracia.

-Solo digo que se perfectamente de lo que hablo.

-Vale, pues decidido, me olvido de Violeta-concluyó Chiara.

Sonaba más como un autocovencimiento fruto de la desesperación que un propósito. Ruslana la miró con la mueca torcida mientras la apretaba con más fuerza contra su cuerpo a modo de apoyo y Martin se revolvió el pelo algo nervioso.

-Anda, vamos a hacer un plan chill los tres hoy. Creo que lo necesitamos-propuso la ucraniana.

Así se llevaron todo el día en la habitación de Chiara viendo netflix. Compraron palomitas y muchas latas de coca-cola cero y remolonearon por todo el cuarto. Gracias a eso, se pudo olvidar un poco de la fatídica noche e incluso llegó a reírse varias veces ante las ocurrencias de sus dos mejores amigos.

A pesar de que tanto Ruslana como Martin insistieron en quedarse con ella aquella noche, rechazó la oferta. Necesitaba reflexionar y un poco de música y tranquilidad antes de irse a dormir. Así que se despidieron con un fuerte abrazo y con la promesa de que les llamaría si necesitaba algo. Al fin y al cabo estaban a dos minutos de distancia.

Una vez se fueron, se lanzó a la cama con un suspiro. Se colocó los cascos inalambricos y cogió el móvil para poner spotify. Al encender la pantalla, sintió que le daba un vuelco al corazón, tenía varias notificaciones de WhatsApp. Pero no de cualquier persona.

Número desconocido

Hola, soy Violeta.

Le he pedido a Juanjo tu número porque me preocupé mucho por como te fuiste ayer.

Espero que esté todo bien

Se maldijo a sí misma sabiendo que estaba muy pero que muy jodida. Las palabras de Martín se repetían en su cabeza, y aunque la tentación la estaba matando, apagó nuevamente el móvil decidiendo irse directamente a la cama.

Necesitaba consultar muchas cosas con la almohada.

Helloooooo, cómo estáis?? Bueno aquí viene otro capítulo yyyyy el siguiente es bastante jugoso. Espero que os esté gustando y como siempre... comentad!!!

Destruye mis heridasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora