Especial #3:
Querida Jeni:
Probablemente no leerás esto porque sé que me odias o algo así (no entiendo cómo podés odiarme, o sea nadie puede odiarme), así que si llegas a leerlo por alguna extraña razón...
Primero que todo te aviso que nunca había escrito una carta a nadie y vos vas a ser la primera en leer mis hermosas palabras que solo van a ser para vos.
Pensándolo bien, es muy cliché eso de que el pibe nunca escribió una carta a una chica y bla, bla, bla; y como yo no quiero ser cliché (algunas veces sí, pero ahora no) voy a ser sincero.
Si no recuerdo mal la primera persona a la cual le escribí una carta fue a mi gato, Manchas, (ya sé que puse persona, pero para mí; mi gatito es un pequeña personita). No te burles. Tenía creo que siete años y en el colegio nos habían pedido que escribiéramos una carta a alguien que queramos mucho. Resulta que hacía poco me habían regalado a Manchas y lo quería un montonazo (ojo, que lo sigo queriendo al pobre) así que, escribí una pequeña cartita.
Si en ese entonces te hubiera conocido, creo que te habría escrito la carta a vos.
Te preguntarás, ¿para qué me escribe una carta este genial y atractivo chico?
Y aquí la respuesta. Te escribo para decirte que...me gustas.
Ya todo el mundo lo sabía, hasta tú, pero yo...¿a quién quiero engañar? Yo ya lo sabía desde que casi me golpeas en la nariz. Bueno, quizás ya lo sabía un poco antes.
A todo esto quisiera saber por qué me ignoras y miras mal. ¿Hice algo mal o qué? Yo solo quiero conocerte y vos no me dejas ni siquiera acercarme; literalmente, no me dejas ni siquiera estar a un metro tuyo.
A lo que voy es que quiero que me dejes entrar a tu vida. Necesito entrar en tu vida. ¿Me dejas?
Rodri, el chico atractivo que te mira siempre.
Luego de leer la carta, decidí seguir ignorando a Rodrigo. ¿Qué se cree? ¿Acaso piensa que con una cartita me va a tener a sus pies? No, necesita más que eso. Como dejar de ser tan insoportable, estúpido, lin...
Pensándolo bien quiero ver como le hace para conquistarme. Así que voy a darle una oportunidad de estar cerca de mío. Aclaro que solo hago esto para reírme un rato de las estupideces que va a intentar conmigo.
Sí, claro. Solo para eso.
***
Y ahora estamos tratando de hacer unos ejercicios de matemática.
— No me sale. —Bufa y yo ruedo los ojos. Sí, que es estúpido el pibe.
— ¿Cuál?
— Todos. —Lo miro mal, y agrega:— Bueno, solo el cuarto. —¿Cuarto? Solo había tres ejercicios.
Acerco mi silla a la suya y miro el libro. Ruedo de nuevo los ojos al ver lo que tiene escrito en una esquina: "Rodri y Jeni forevah".
— ¿Qué es lo que no te sale?
— Conocerte —dice y luego, cierra el libro—. Quiero saber si tenemos cosas en común.
— Ok. —Me acomodo mejor y lo miro—. ¿Qué querés saber?
Pensó que decir—. ¿Qué música escuchas?
Le lancé una mirada diciendo '¿En serio? ¿Es lo mejor que se te ocurre?'.
— De todo. Pero escucho más Romeo Santos.
Saca su celular y se pone a buscar algo. ¿Quién lo entiende? Se supone que quiere conocerme, y cuando le doy la oportunidad de hacerlo, no me da bola.
— ¿Bailamos? —Y sin darme cuenta, estaba bailando 'Propuesta Indecente' en mi habitación. Con Rodrigo. No, con Rodri.
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El celular de Rodrigo
Short StorySer un celular puede resultar muy agotador. Aunque no lo crean, lo es. Y más cansador se vuelve, si tu dueño es un adolescente. Eso es todo lo que tengo que decir. Además tengo 1% de batería. Me despido de todos, atentamente no muy atento, el celula...