Su rutina como omega de casa era bastante sencilla. Se levantaba por las mañanas al rededor de las ocho, que era lo más temprano que lograba obligarse a madrugar, Harry nunca había sido madrugador, de hecho tenía hábitos de vida nocturna, pero una vez casado todo eso debió cambiar.
Luego se metía a la ducha para despertarse completamente. Solía arreglarse todos los días aunque no fuera a salir, ya que su esposo podía cruzar las puertas de entrada en cualquier momento y quería verse siempre lindo para él.
Terminando seguía el desayuno, el alfa era muy estricto con la alimentación así que solo encontraba alimentos saludables en la casa, ninguna de las exquisiteces que Harry amaba comer estaban en la alacena, como las masas fritas rellenas de chocolate, o los panes de crema, ni hablar de las tartas frutales caramelizadas, todo eso estaba prohibido en su dieta.
Al principio no fue nada sencillo para el acostumbrarse a la vida extrañamente diseñada de su esposo, había horarios que cumplir, reglas en exceso, incluso etiquetas que debía mantener dentro de la casa. Sus horarios fueron modificados, su dieta, su ejercicio, hasta su forma de vestir y comportarse.
Aunque no era nada que no supiera de ante mano, sabía lo que le esperaba, ese contrato había sido de lo más detallado, aunque claro, luego de la decima hoja su cabeza ya no quería procesar más reglas y acuerdos y simplemente decidió confiar.
Luego de un desayuno apropiado, seguían las tareas del hogar, lo cual era extremadamente sencillo.
Su esposo era un poco riguroso con la limpieza por lo que todos los días entre las seis y las ocho de la mañana un equipo de limpieza dejaba la casa impecable mientras Harry dormía, aunque con una sola persona viviendo allí eso era casi innecesario. Harry podía hacerlo por su cuenta, pero su esposo no era alguien fácil de convencer y le había dejado muy en claro que sus únicas tareas en el hogar se limitaban a atender a Hedwig y cuidar las plantas del balcón.
Con tan poco quehacer el tiempo que le restaba lo dedicaba a aprender cosas. Dada su situación, de joven no había podido permitirse el lujo de estudiar, mucho menos de tener una carrera profesional, pero una vez casado las oportunidades se abrieron y aunque tenía prohibido pasar demasiado tiempo fuera de casa, aprovechaba otras formas de educación.
Su esposo no se oponía a que se profesionalizara, siempre y cuando lo hiciera de forma online y desde la comodidad de la casa, incluso le había dado la opción de tener maestros particulares, pero Harry no quería abusar de su gentileza, así que por conveniencia y para poder desempeñar al máximo su papel como esposa, dejó de lado su sueño de ser un profesional y se dedicó a cultivar las artes del hogar.
Unos días era cocina, otros días costura, una vez a la semana tomaba clases de piano y en sus ratos libres escribía, tenía su propio diario dónde plasmaba todos sus pensamientos, todas las cosas buenas y malas que sucedían en su vida estaban en aquella bitácora. Escribir era una de las cosas que se le daban con mayor facilidad, de haber perseguido una profesión, habría estudiado para ser escritor.
Y cuando recibía un llamado de la secretaria de su esposo diciendo que no llegaría a casa, que era casi a diario, aprovechaba para reunirse con Ron.
El tiempo que pasaba con él era muy preciado, Ron era el pedacito de su familia que más cerca tenía.
°°°
- Oye, mamá te envía esto, dice que lo comas mientras está bueno. Dijo que le des de probar a tu esposo también.- las visitas de Ron siempre eran inesperadas pero muy bien recibidas- Le dije que él no comería su comida ni aunque estuviera muriendo de hambre
- ¿Porqué le dijiste eso? ¿Te golpeó?
- Claro que lo hizo, luego me quitó la porción que era para mí y te la envió para él.
- Pffff
- No te rías Harry, sabes que es cierto, Malfoy odia la comida grasosa de los pobres, el solo come caliar....
- Es caviar Ron...- tomó las bolsas que le trajo su hermano y comenzó a llevarlas a la cocina- No deberías hablarle así a mamá, un día de estos quedarás calvo en donde te golpea.
- Ya comenzó a pasar, mira - abrió su cabello por el centro de su cabeza para mostrar una pequeña zona sin bello- Tengo suerte de tener tanto cabello.
- Creo que tienes suerte de tener una cabeza tan dura... Es tu culpa por provocarla, sabes que no le gusta que hables así de sus platillos.
- Ja! Lo que odia es que haya alguien que se niegue a probar su comida... ¿Y porqué le mientes? Dile la verdad Harry, siempre le dices "Estuvo delicioso, lo disfrutamos" De seguro te atragantaste tú y al gato antes de que él llegara a siquiera a oler la comida.
- No es para tanto... Él no odia su comida, es solo que tiene una dieta estricta...
- Claro que si, los ricos siempre la tienen. Sus cuerpos perfectos, con su apariencia perfecta... Es tan perfecto que es molesto. De seguro hasta sus flatulencias huelen bien.
- ¿Te molesta que mi esposo sea guapo?- había un tono burlón en su voz.
- Ja ja muy gracioso, cualquiera puede ser guapo si tiene dinero... No es guapo, solo es rico.
- ¿Quieres decir que... si tuvieras dinero serías tan guapo como él?- a penas y podía aguantar la risa.
- Sería mucho más atractivo que él. Todos morirían por mi.- peino su cabello hacia atrás y miró a Harry con aires de grandeza- Incluso tú estarías a mis pies.
- Pfff sigue soñando... No lo sabremos hasta que te vuelvas tan rico como él- la sonrisa desapareció del rostro de su hermano.
- No te burles de mí. Aun soy tu hermano mayor, me debes respeto mocoso.
- Aja... Como tú digas...
- ¡Harry!
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Enamórame otra vez
FanfictionHarry y Draco conviven en un matrimonio arreglado desde hace años, ambos acostumbrados a interpretar bien su papel dentro de la relación se han olvidado de comunicar sus verdaderos sentimientos dando por sentado los del otro. Pero las vueltas de la...
