𝗗𝗲𝘀𝗲𝗼

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-¿Estás seguro, omega? -preguntó, su voz quebrándose ligeramente mientras la cordura luchaba por abrirse paso en su cabeza

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-¿Estás seguro, omega? -preguntó, su voz quebrándose ligeramente mientras la cordura luchaba por abrirse paso en su cabeza. Pero Felix no necesitó responder con palabras; un simple movimiento hacia adelante bastó. En menos de un segundo, Hyunjin lo tenía contra la pared, besándolo con la intensidad de quien intenta capturar el momento antes de que desaparezca.

Las lenguas se encontraban en un duelo húmedo y apasionado, generando sonidos tan descarados que cualquier alma sensible habría huido. Pero ellos estaban demasiado ocupados como para pensar en algo tan trivial como la discreción. Para Hyunjin, cada segundo con Felix era como un golpe de suerte en una lotería en la que ni siquiera había participado.

Pronto, los labios de Hyunjin se desviaron hacia el cuello de Felix, donde comenzó a dejar un rastro de marcas que, en cualquier otro contexto, podrían haber sido evidencia en una investigación criminal. Pero en este momento, eran trofeos, sellos de propiedad que Felix ni siquiera parecía molesto en lucir.

-¿Siempre estás tan... apurado? -preguntó Felix con un leve gemido mientras Hyunjin comenzaba a explorar su torso desnudo.

-¿Apurado? No, estoy inspirado -respondió Hyunjin con una sonrisa traviesa, relamiéndose al admirar la figura de Felix como si fuera una obra maestra. Porque, en realidad, lo era: cintura estrecha, caderas anchas, piel suave adornada con pecas que parecían estrellas en un cielo nocturno. Hyunjin estaba convencido de que Felix era un ángel, aunque, claro, en este momento, tenía intenciones muy terrenales con él.

El ambiente se calentó al punto de que parecía que el termostato de la habitación había sido manipulado por un saboteador. Las prendas desaparecieron rápidamente, como si tuvieran vida propia y no quisieran ser parte de este momento privado. Felix, sin embargo, no pudo evitar un pequeño puchero.

-Jinnie, esto es injusto... yo soy el único desnudo aquí. -El tono quejumbroso del omega hizo que Hyunjin soltara una carcajada suave.

-¿Ah, sí? ¿Quieres ver qué hay debajo? -respondió Hyunjin, arqueando una ceja con coquetería. Por supuesto, la pregunta era retórica. La camiseta pronto se unió al montón de ropa en el suelo, revelando el abdomen perfectamente definido del alfa. Felix tragó saliva con fuerza, incapaz de apartar la vista. Demonios, ¿quién le dio permiso para estar tan perfecto?

El momento de contemplación fue breve. Hyunjin ya estaba en acción, moviéndose con una confianza tan audaz que Felix ni siquiera tuvo tiempo de pensar en lo que venía. Para cuando lo procesó, ya estaba de espaldas, con los dedos de Hyunjin trabajando en su entrada. Los sonidos húmedos llenaron el ambiente, y Felix jadeó, mordiéndose el labio para evitar soltar un gemido demasiado fuerte. Pero su autocontrol no duró mucho.

-D-Dios, Hyunjin... -jadeó.

-Dios no está aquí, cariño -respondió Hyunjin con una sonrisa satisfecha. Aunque estaba claramente disfrutando de la situación, tampoco perdió de vista el peligro. Bajó la voz y añadió: -Pero sí lo están Jisung y Yeji, así que baja el volumen a esos gemidos, ¿quieres?

Pero ¿quién podía culpar a Felix? El alfa había encontrado su punto débil y no pensaba detenerse. Cuando finalmente entró en él, Felix soltó un pequeño grito, sus manos buscando desesperadamente algo a lo que aferrarse.

-Hyun... duele -murmuró con un puchero, lágrimas formándose en sus ojos. Hyunjin inmediatamente suavizó sus movimientos, dejando pequeños besos en su cuello como si fueran una disculpa silenciosa.

Pronto, el alfa tomó el control, embistiendo con más fuerza. Felix gemía y lloraba, perdido en la intensidad de las sensaciones. Hyunjin estaba encantado con los sonidos que salían de la boca del omega, aunque sabía que no podían ser tan ruidosos.

-Omega, haz silencio -ordenó mientras cubría la boca de Felix con su mano.

El dolor se transformó en placer, y Felix comenzó a moverse con él, sus gemidos ahora amortiguados por la mano de Hyunjin.

Lo único que se escuchaba en el pequelo almacén era el sonido sordo que hacían los testículos de Hyunjin al chocar con el trasero de Felix.

Una sonrisa victoriosa se formó en los labios del alfa al ver los redondos gluteos del omega rojos por la fuerza de la penetración

El ritmo aumentó, las estocadas se volvieron más rápidas y profundas. Felix alcanzó el clímax primero, su cuerpo temblando de placer mientras lágrimas resbalaban por sus mejillas. Hyunjin, sin embargo, no estaba listo para detenerse.

Cuando finalmente llegó a su propio orgasmo, se retiró con cuidado dejando a Felix descansar.

El tiempo parecía haberse detenido. Los dos estaban tan absortos el uno en el otro que no notaron el sonido del pasador de la puerta deslizándose. Pero Yeji sí lo notó.

-¿Qué mierda? -murmuró, congelándose en el marco de la puerta como si hubiera visto un fantasma. Su grito fue suficiente para que Hyunjin y Felix entraran en pánico, separándose rápidamente, aunque el daño ya estaba hecho.

-¿Qué está pasando aquí? -preguntó Yeji, cruzándose de brazos con una mirada severa.

-¿En serio tengo que explicarlo? -replicó Hyunjin, suspirando mientras trataba de encontrar su camiseta.

Por si la situación no fuera lo suficientemente incómoda, Jisung apareció detrás de Yeji con una expresión de total confusión.

-¿Por qué hay tanto escándalo? Santa madre de... ¿QUÉ? -La expresión de horror en su rostro habría sido cómica en cualquier otra situación.

-Estaban follando -dijo Yeji con total naturalidad, encogiéndose de hombros. -Ah, y por cierto, ¡gané la apuesta! ¡Cocinarás durante una semana! -añadió, dándole un codazo a Jisung, que ahora parecía lamentar todos los acuerdos hechos en su vida.

Mientras los dos discutían sobre su absurda apuesta, Hyunjin aprovechó la oportunidad para tomar la mano de Felix y salir de la habitación. Ya tendrían tiempo para explicaciones más tarde. Por ahora, lo único que importaba era estar juntos, lejos de las miradas curiosas.

Cuando Yeji y Jisung finalmente notaron su ausencia, Hyunjin y Felix ya estaban en la cama, abrazados bajo las sábanas.

-Hyunjin... ¿Crees que esto fue una locura? -preguntó Felix en voz baja, escondiendo su rostro en el pecho del alfa.

-Si fue una locura, entonces fue mi tipo favorito de locura -respondió Hyunjin, apretándolo con fuerza. Y por una vez, el apocalipsis dejó de importar.

 Y por una vez, el apocalipsis dejó de importar

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𝓓𝗲𝘃𝗼𝗿α𝗱𝗼ɾ𝗲s ძᥱl 𝓓𝗲𝘀𝗲𝗼Donde viven las historias. Descúbrelo ahora